Cada vez que llovía la directora Magda Morales suspendía las clases en el colegio Edgard Arbizú. El techo estaba agujereado y las aulas de clases ya no tenían ventanas. “Era inseguro para los 1,500 estudiantes”.
Desde hace una semana ese viejo edificio fue demolido y el Ministerio de Educación construye uno nuevo que estará listo a inicios de abril próximo.
La obra contempla la construcción de 17 aulas de clases, dos bodegas, un preescolar, una biblioteca, un centro de aprendizaje y una cancha.
La próxima semana definirán dónde reubicarán a los estudiantes mientras culminan la obra, dijo Morales.
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