Jeniffer Castillo Bermúdez
Cuando el profesor Juan José Rodríguez empezó el año escolar 2012 tenía 68 estudiantes en quinto grado. Al finalizar el curso lectivo, recuerda que su matrícula final fue de 36 niños. 32 alumnos habían desertado.
A Yadira Paredes, docente del colegio Azul y Blanco, de Managua, solo se le fueron dos estudiantes, según sus reportes de matrícula 2012. Eso sí, dice que 12 de sus 36 estudiantes de cuarto grado reprobaron el curso.
Por esta razón “no podemos hablar de una batalla por el sexto grado cuando se está sacrificando la calidad educativa o los estudiantes están abandonando la escuela”, dice Lesbia Rodríguez, miembro de la Unidad Sindical Magisterial (USM).
Oficialmente el Ministerio de Educación (Mined) reporta una deserción de cinco por ciento, esto producto de la merienda escolar que ofrecen a casi un millón de niños, según justifica el viceministro de Educación, José Treminio.
No obstante, en las escuelas la situación es otra. “Los niños faltan mucho a clases porque están desanimados, no se interesan por sus estudios y ya cuando ven que van mal optan por irse de la escuela”, afirma Juan José Rodríguez, quien además es miembro del sindicato de trabajadores y docentes José de la Cruz Mena.
REPORTAN PROMEDIO DE 15 INASISTENCIAS POR AULA
El profesor Rodríguez dice que, de acuerdo con los reportes de asistencia, un promedio de 15 estudiantes faltan por día por aula.
La batalla por el sexto grado —según los planes del Mined— trata de “asegurar que en todas las escuelas públicas del país exista la primaria completa, garantizando la posibilidad de que todos culminen el sexto grado”.
No obstante seis centros escolares rurales de La Cruz de Río Grande, en la Región Autónoma Atlántico Sur, cerraron sus puertas a los estudiantes antes de concluir el año escolar porque no había dinero para pagarle a los docentes, según admitió Óscar Aburto, delegado regional del Mined.
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