Juan Vega Gonzales (*)
Cuántos de nosotros terminamos la universidad o vimos a nuestros hijos terminarla para descubrir que tras años de vida y dinero invertidos en el mejor de los casos los hicieron dependientes de tener que buscar el empleo que “alguien más” estuviese dispuesto a darles.
Hay un divorcio entre la currícula educativa convencional (llena de contenido teórico y poco práctico para la vida) y las necesidades personales y empresariales de generar un liderazgo ético y promover conocimientos que permitan la generación de empresas y autoempleo.
El sistema educativo está diseñado para “permanecer en el pasado”, promover el “statu quo”, el conformismo, el seguir siendo “empleados dependientes”, que probablemente fue adecuado para una era industrial, pero dejó de serlo para una era de información y globalización.
La mayoría de los hoy millonarios del mundo se dieron cuenta que el sistema educativo propuesto no les iba a dar bases para cumplir sus sueños y no solo no terminaron la universidad sino que se especializaron en temas que les permitieron aprovechar las oportunidades empresariales.
En un mundo globalizado donde el conocimiento, la información, el dinero y los competidores fluyen entre los lugares más remotos en cuestión de segundos, el sistema educativo precisa introducir cambios radicales orientados a desarrollar una nueva visión empresarial. Pero la educación es demasiado importante como para dejarla solamente en manos de los gobiernos.
Para llegar a ser competitivos en la era de la información, empresarios, medios de comunicación, padres de familia y gobiernos precisan comprometerse en una cruzada nacional para incorporar las necesidades empresariales al sistema educativo.
Paralelamente, cada persona necesita responsabilizarse de su constante desarrollo personal y empresarial: adquirir conocimientos y habilidades críticos para entrar al círculo virtuoso de generar empresas y dar empleo.
Ser persistentes y organizados (para comprar, producir y vender a mayor escala y menor costo), aprender y aprovechar la tecnología para reducir ineficiencias y aumentar rendimientos/calidad. Dar mayor valor agregado a la producción y administrar mejor el dinero, personas y negocios.
En colegios y universidades, además de promover actitudes y valores éticos se requiere incorporar más empresarios exitosos en el diseño de la currícula, contenidos del material educativo e incluso en algunas de las clases o conversatorios de aprendizaje e intercambio con alumnos y profesores.
¿Qué mejor que empresarios exitosos para enseñar cómo lograron ser empresarios exitosos?
*Director de Promifin
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