El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, rechazó la propuesta de “plan B” presentada por los republicanos para desatascar las negociaciones en torno al llamado “precipicio fiscal”, al “asegurar que no protege a las familias de clase media”. El plan republicano acepta una subida de los impuestos para aquellos hogares que ganen más de un millón de dólares al año, pero queda corto de los 400,000 dólares defendidos por el Gobierno.
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