Edgard Rodríguez C.
Hasta antes del 2011, R. A. Dickey no era más que un discreto nudillista, intentando sobrevivir dentro del beisbol profesional.
Pero ese año abrió muchos ojos y no por cosas sencillas. Primero se supo que no tenía el ligamento colateral que mantiene unido el codo. Luego, que secretamente había escalado el empinado Monte Kilimanjaro en Tanzania, y después reveló a los medios que había sido abusado durante su infancia.
Para garantizar el traslado de Dickey, los Azulejos le dieron una extensión contractual de dos años y 25 millones de dólares.
Toronto tiene un gran dúo ofensivo con José Bautista y Edwin Encarnación, con José Reyes y Melky Cabrera por delante.
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Sin embargo, el mejor secreto revelado en esa oportunidad, fue la mejoría experimentada en su nudillera, que se movía a 80 millas sin perder su contoneo y le permitió acumular 11-9 y 3.28, su mejor campaña en las Mayores, desde su debut en el 2001 con los Rangers.
Ahora Dickey es conferencista de primera. Se dejó ver como un literato de calibre, pero más que eso se mostró como un lanzador estelar, al extremo de acumular un récord de 20-6 y 2.73 y ganar el Cy Young con los Mets, quienes no le pegaron lo que exigía y lo han enviado a Toronto por prospectos.
A cambio, los Mets reciben al valioso prospecto de la receptoría Travis d’Arnaud, sin duda la pieza central en la transacción. Además, Nueva York también consigue al cacher John Buck, al lanzador de ligas menores Noah Syndergaard y probablemente dinero en efectivo.
D’Arnaud, el prospecto más prometedor en las sucursales de los Azulejos, arribará a 24 años en febrero. Este año bateó .333 en Triple A, con 16 jonrones y 52 empujadas antes de sufrir un desgarrón en una rodilla en junio, que lo sacó de circulación por el resto de la pasada campaña.
Muchos expertos han cuestionado el hecho de soltar a un joven del calibre de D’Arnaud, por un nudillista de 38 años, pero la gerencia de los Azulejos considera que este es el momento para halar el gatillo en la División más difícil del beisbol, con unos Yanquis llenos de dudas, Boston en proceso de reconstrucción y los Rays tratando se agregar sangre joven al club.
Solo el tiempo dirá quién gana en este cambio, pero lo cierto, es que Toronto agrega un brazo más a un llamativa rotación, con la que esperan volver al play offs, algo no logrado desde 1993.
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