Edgard Tijerino, quien ubicado ya en la recta de sus 70 años, sigue situando las ilusiones por delante de los recuerdos, nos regala ahora sin embargo, un mirada retrospectiva a los mundiales nicas, en un compendio de magistrales notas que te transportan al instante preciso en que se suscitaban los hechos y que ahora entran en el recuento de la historia.
“De Cayasso a Nemesio” contiene la opacidad de un pasado lejano, pero vigente y próximo, porque se ha enraizado en lo más profundo del sentimiento popular. Y a la vez, lleva el esplendor de un presente cercano, que cobra vida a través de la pluma espléndida y encendida de Tijerino, quien ha saldado una deuda, al devolverle al pueblo su propia historia.
Stanley Cayasso es para los nicas, lo que Babe Ruth es para el beisbol en general, su símbolo. Y su brillantez como jugador, pero mejor aún, su integridad como persona, lo convierten en el punto de partida del beisbol nacional, y también de este libro, que tiene a Nemesio Porras como punto de llegada, mientras cierra un ciclo de alegrías y sinsabores.
El entusiasmo que motivó la construcción del Estadio Nacional, sede del Mundial de 1948, y la frustración que causó el desempeño del equipo están contenidas en este libro, que se encumbra en las emociones provocadas por el torneo de 1972, cuando el pueblo inclinó su admiración hacia un equipo que se quedó por siempre en el corazón de sus seguidores.
Nuestro abrazo a Edgard, a quien conocí, como muchos de ustedes, a través de las páginas deportivas de LA PRENSA, pero hoy celebro el tenerlo entre los amigos, de esos que son cercanos en todo tiempo y circunstancia.
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