El Vaticano encendió ayer el abeto de 24 metros de alto colocado en la plaza de San Pedro, que adornará el recinto durante la Navidad junto al Portal de Belén.
Mientras, Belén se prepara para una Navidad más pobre, con el aumento de las cancelaciones turísticas por la guerra en Gaza y la disminución de las ventas por el anuncio israelí de que no transferirá los próximos cuatro meses los impuestos palestinos que recolecta.
La plaza de la Natividad está preparada para su mayor fiesta anual, con una representación del Belén —con mula y buey pese a que el papa escribió que en el Evangelio— “no se habla de animales” en el lugar donde nació Jesús.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A