Martha Vásquez
La creación y aprobación de una ley trae muchas expectativas a la ciudadanía. Unos con esperanzas de solucionar o disminuir los efectos del problema social que viene a regular, y otros más escépticos esperan resultados. El dilema es cuando las leyes carecen de presupuesto y se vuelven ineficaces en su aplicación, aseguraron juristas.
En los últimos cuatro años la Asamblea Nacional ha aprobado al menos 12 grandes leyes a las que el Estado no les asigna presupuesto, por lo cual se vuelven menos que “papel mojado”.
- «Muchos ven a la Asamblea como una fábrica de leyes y es una tendencia nociva cada vez más evidente el medir o valorar la actividad legislativa por el número de leyes que se aprueban anualmente”.
- José Pallais, abogado y exdiputado de la AN.
[/doap_box]
Solo en este año 2012, el poder legislativo ha aprobado al menos cuatro leyes de gran interés social, como la Ley 779, Ley Integral Contra la Violencia hacia las Mujeres que entró en vigencia el 22 de junio pasado; el Código Procesal Laboral que entrará en vigencia en mayo próximo, entre otras.
“La suma de estas nuevas normas a la legislación nacional es positiva y de gran avance; el conflicto se genera cuando las leyes se aprueban por complacencia, carentes de consulta y no se debaten tomando en cuenta los distintos factores necesarios, entre estos el económico”, explicó el catedrático Óscar Castillo.
DEBEN SER EFICACES
Castillo agregó que no basta hacer leyes buenas y modernas, sino que deben ser eficaces y dotarlas de instituciones sólidas.
“Se satisface o tranquiliza a los sectores o grupos de presión, pero no hay conciencia o voluntad política de hacerlas cumplir. Estamos frente a Estados de Derecho aparentes, con buenas y suficientes leyes, pero inaplicables”, dijo el jurista.
La Asamblea Nacional carece de una disposición legal que le obligue a comprometer recursos del presupuesto para poner en práctica las leyes que aprueba.
Esta falta de vinculación presupuestaria con la labor legislativa provoca la existencia de leyes que se convierten “en normas ineficaces o letra muerta”, explicó José Pallais, abogado y exdiputado nacional.
POPULISMO DE LEYES
Según Pallais, las comisiones legislativas tratan de suplir esta vinculación, tratando de asegurar en el proceso de consulta que las instituciones afectadas expresen su anuencia y garanticen su ejecución, pero la mayoría de las veces ni las propias instituciones están en capacidad de asegurar la sostenibilidad de las leyes y todo queda en declaraciones políticas de compromisos imposibles de cumplir.
“Hacen populismo con las leyes”, dijo Pallais.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A