Washington / EFE
Lo más probable, según opinan los analistas, es que el Congreso apure hasta justo antes del día de Navidad para darse a un maratón de negociaciones de último minuto que permita un acuerdo de base, que se complemente en el futuro con otros, como la necesidad perentoria de aumentar el techo de endeudamiento del país.
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Estados Unidos se arriesga a otra semana perdida, sin acuerdo entre demócratas y republicanos, para solucionar el “precipicio fiscal” antes de que finalice el año y que podría llevar a la primera economía mundial a la recesión.
Republicanos y demócratas, liderados por el presidente Barack Obama, están obligados a sentar lo antes posible las bases de un acuerdo de mínimos que evite que a comienzos de enero coincidan en el fin de exenciones impositivas, de las prestaciones al desempleo y se ejecuten duros recortes del gasto, especialmente en Defensa.
Esta “tormenta perfecta” podría descarrilar la recuperación económica como opinan la Casa Blanca, la Oficina Presupuestaria del Congreso e instituciones internacionales como el FMI.
El lunes, Obama visitará una planta automovilística cerca de Detroit (estado de Michigan), capital del motor estadounidense, en la que volverá a incidir en la importancia de evitar que suban los impuestos a la clase media y permitir que sí lo hagan para los ingresos superiores a los 250,000 dólares anuales.
En una entrevista ayer con la CNN, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, aseguró que la mayor amenaza para la recuperación de EE. UU. es la falta de acuerdo para resolver el precipicio fiscal, incluso más que una aguda crisis en la eurozona.
“Lo mejor para salir del problema es una solución equilibrada”, dijo Lagarde, quien recomendó que las reformas se den tanto mediante un aumento de ingresos, como intentan los demócratas con su subida de impuestos, como a través de recortes, en los que inciden los republicanos.
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