Vecinos cercanos del tercer tipo

¿Sabe que es el posicionamiento de productos? Es una estrategia publicitaria mediante la cual un patrocinador inserta sus productos en contenido audiovisual. De cierta manera es ineludible. Si una película quiere emular realidad, necesariamente tendrá que poblarla de productos comerciales. Después de todo, convivimos con ellos día a día. En teoría, esto es mas sutil y menos honesto que un anuncio publicitario. Usted puede creer que esta viendo una película cualquiera, o una serie de televisión más, pero también está siendo programado para reconocer una marca determinada. La tendencia cobró auge a medida que el control remoto y los grabadores de vídeo le permitieron a los televidentes saltarse los cortes comerciales. Las películas ofrecen un público cautivo, que no puede adelantar el anuncio porque este es un hilo más en el tejido de la historia.

Por Juan Carlos Ampié

¿Sabe que es el posicionamiento de productos? Es una estrategia publicitaria mediante la cual un patrocinador inserta sus productos en contenido audiovisual. De cierta manera es ineludible. Si una película quiere emular realidad, necesariamente tendrá que poblarla de productos comerciales. Después de todo, convivimos con ellos día a día. En teoría, esto es mas sutil y menos honesto que un anuncio publicitario. Usted puede creer que esta viendo una película cualquiera, o una serie de televisión más, pero también está siendo programado para reconocer una marca determinada. La tendencia cobró auge a medida que el control remoto y los grabadores de vídeo le permitieron a los televidentes saltarse los cortes comerciales. Las películas ofrecen un público cautivo, que no puede adelantar el anuncio porque este es un hilo más en el tejido de la historia.

¿Por qué le estoy hablando de esto? Pues bien, porque el posicionamiento de productos se esta saliendo de control y un ejemplo claro está en los cines. Vecinos Cercanos del Tercer Tipo es una comedia desechable, extraordinaria en su descarada manera de destacar las tiendas Costco, los carros Chevy y los condones Trojan Magnum. Si, condones. La película está curiosamente obsesionada con el miembro masculino. Quizás el marketing del filme le haga creer que es para niños, pero en realidad está destinado a adultos de mediana edad inseguros de su masculinidad. Desde que Adam Sandler exaltó al McDonalds en Big Daddy (1999) no se veía tanto descaro comercial.

Evan (Ben Stiller) es el gerente de un Costo —si, esta es una de las características que lo definen—. Compulsivamente forma clubes y organizaciones comunitarias. Un misterioso asesinato perpetrado en su tienda lo motiva a fundar un grupo de vigilancia vecinal. A él se unen Bob (Vince Vaughn), un padre posesivo; Franklin (Jonah Hill), un fallido recluta de policía; y Jamarcus (Richard Ayoade), un expatriado británico. Una noche, mientras patrullan, atropella a algo que les deja un líquido viscoso en el bumper y pequeños tentáculos en la rejilla del motor.

Revelar más detalles de la trama arruinaría las supuestas sorpresas. Basta decir que todo es una excusa para explorar los terrores del macho norteamericano, desde la esposa hasta los inmigrantes. No puede faltar el pánico homofóbico. El pobre Billy Crudup, uno de los mejores y menos empleados actores de la industria, es un misterioso vecino que lanza ambiguos e inapropiados avances a Stiller. Su afeminamiento es usado con efecto siniestro y burlesco. La resolución de su subtrama no disipa el hedor del prejuicio. Los hombres se ven amenazados por jovenzuelos bien dotados y la sexualidad de esposas e hijas. El único refugio es la camaradería de hombres igualmente asediados. El miedo da paso a la violencia en el desenlace.

Stiller ha refinado su control de la exasperación a niveles virtuosos. En el otro extremo, Vince Vaugh, es cada vez más descuidado con su verborrea. El único que sale de su zona de confort es Jonah Hill, como el belicoso joven en estado de adolescencia retardada. Crudup ni siquiera figura en los créditos, y Rosemarie DeWitt se desperdicia en el ingrato papel de la esposa abnegada. No puedo dejar de sentirme mal y ligeramente avergonzado por los pobres actores. Puede haber una buena comedia que explore los temores del hombre típico norteamericano. Esta no es esa película. Entre su guión torpe, su dirección desinspirada, el mal uso de sus actores y la vulgaridad de su impulso publicitario, “Vecinos…” es de lo peor que se ha visto en el cine este año.

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