LA PRENSA buscó la versión de las autoridades del hospital, pero su director, doctor Enrique Picado, mandó a decir que no podía atender.
Noel Gallegos
El déficit de médicos, medicinas y ambulancias son problemas que se profundizan en el sistema de salud del departamento de Masaya.
Habría que sumarle también el retraso con el que entregan los resultados de los exámenes que los pacientes se practican en el hospital Humberto Alvarado.
Ese problema lo ha vivido “María”, (nombre ficticio), a quien le detectaron un mioma uterino (tumor). La joven relata que en junio de este año comenzó a sentir unos dolores en el vientre, por lo que acudió al centro de salud de Monimbó.
Tras la consulta, el médico general le mandó a practicarse un ultrasonido al hospital Humberto Alvarado. Se lo programaron hasta octubre, o sea cuatro meses después.
“Mi aflicción fue cuando me entregaron el ultrasonido. Ahí me detectan un mioma de veinte centímetros, lo que significaba una operación. Pero en el hospital no me dieron ningún tratamiento porque me decían que esperaban el resultado del papanicolaou, el cual tardaría un mes más”, dijo la joven.
Al no soportar las molestias, gestionó a través de un contacto en el hospital capitalino Bertha Calderón, que le programaran la cirugía en base al ultrasonido que le practicaron en el hospital de Masaya.
“Pero ese día (de la operación) me atrasé unos minutos, y cuando llegué el doctor que me iba a operar dijo que en ese momento no podría ingresar al quirófano, por lo que me transfirió con otra ginecóloga. Afortunadamente, la doctora me dijo que me iban a practicar otro ultrasonido para estar seguros de la localización del tumor”.
Pronto las cosas darían un giro de 360 grados. El resultado del ultrasonido que le practicaron en el hospital Bertha Calderón era otro.
“Resulta que no tenía nada de ese tumor, y que mi padecimiento, según me dijeron, es por una secuela de esterilización que me practiqué muy joven. Nada más”, comenta sorprendida la joven.
ATENCIÓN ES PÉSIMA
En el hospital Humberto Alvarado la atención en la sala de emergencia es pésima. Tardan horas en atender a los pacientes, y los jóvenes doctores se ven extenuados por la larga jornada de trabajo.
“Mirá, ahí en emergencia hasta que no te ven con las vísceras por fuera no te atienden. La vez pasada tuve que aguantar mucho tiempo con un dolor del apéndice, y mejor decidí irme a otro hospital. La atención es una calamidad en emergencia. Yo no lo recomiendo”, lamenta el joven José López.
Sin embargo, las atenciones pediátricas han mejorado porque se conoció extraoficialmente que hace dos semanas se inauguró una sala pediátrica.
“La verdad, es que nos han atendido muy bien a los niños. Los médicos están pendientes de la salud de nuestros hijos todo el tiempo”, dijo la joven mamá, Marlin Martínez.
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