Orden, fe y devoción en Jinotega

La gritería se realizó el siete de diciembre en esta ciudad, con mucho orden, fe y por sobre todas las cosas, con mucha devoción. Después que el Señor Obispo de Jinotega, Monseñor Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, desde el atrio de Catedral San Juan, oficiara una rápida ceremonia, el tradicional grito: Quién causa tanta alegría, seguido del repique de campanas, comenzó el recorrido por las calles de la ciudad de los devotos marianos para cantarle a la Virgen.

Félix Rivera M.

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La gritería se realizó el siete de diciembre en esta ciudad, con mucho orden, fe y por sobre todas las cosas, con mucha devoción. Después que el Señor Obispo de Jinotega, Monseñor Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, desde el atrio de Catedral San Juan, oficiara una rápida ceremonia, el tradicional grito: Quién causa tanta alegría, seguido del repique de campanas, comenzó el recorrido por las calles de la ciudad de los devotos marianos para cantarle a la Virgen.

POCA POLVORA

Este año se notó el esfuerzo de las familias que año con año componen los altares para que los devotos lleguen a rezar y cantar, hubo poca pólvora, aunque con sus excepciones. Por ejemplo en casa de don Cipriano Chavarría hubo bastante pólvora.

La familia Picado Zelaya, Castillo Lezama, Zeas, doña Dolores Solís, familias muy unidas, juntan esfuerzos y capacidades para lucirse año con año y siempre presentan los mejores altares llevando hermosos mensajes de fe, paz y veneración a la Virgen María.

Durante la gritería en la Ciudad de Las Brumas, no se presentaron incidentes que lamentar y todo transcurrió normal, gracias a que la policía desplazó efectivos por todos los barrios de la ciudad.

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