La Prensa/AP
El tifón Bopha, el más potente del año en Filipinas, arrasó del martes a ayer el extremo sur del país con fuertes vientos y grandes trombas de agua y dejó al menos 274 muertos en inundaciones, deslizamientos de tierras o caídas de árboles. Además se registraron centenares de desaparecidos. Cerca de 87,000 personas están refugiadas en escuelas, gimnasios y otros edificios públicos. Cuerpos cubiertos de lodo fueron transportados en camiones militares y alineados sobre carpas para ser reconocidos. Las autoridades indicaron que habían familias enteras muertas.
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