BUENOS AIRES/AFP
La lucha entre la presidente Cristina Kirchner y el influyente grupo de prensa Clarín ingresa en fase crucial mañana con la entrada en vigencia de una cláusula antimonopólica de la Ley de Medios, rechazada por el mayor multimedios.
“(…) no es una opinión del gobierno, sino de la Corte Suprema, que dijo que el plazo para adecuarse a la ley vencía inexorablemente el 7 de diciembre”, afirmó ayer el ministro de Justicia, Julio Alak.
“El Poder Ejecutivo buscó en la ley una herramienta para atenuar la existencia de un medio importante que es Clarín, porque desde ese medio se emiten opiniones disidentes”, dijo el senador Arturo Vera, del opositor radicalismo (segunda fuerza legislativa).
El senador señaló que “cuando Clarín era adicto al gobierno, le autorizaba todas las licencias” y recordó que el fallecido expresidente Néstor Kirchner (2003-2007), fue quien “firmó a favor de ese grupo la fusión de las dos más importantes empresas de cable” del país.
“Me preocupa el poder del Estado para condicionar a la justicia y a la opinión publica. El gobierno no ve a la libertad de expresión como inherente al sistema democrático”, expresó la senadora del Frente Amplio Progresista y periodista Norma Morandini.
Siete de 21 grupos mediáticos excedidos en las licencias de cable, radio y televisión, incluido Clarín, tienen plazo hasta mañana para presentar un plan de desinversión en esas licencias. De lo contrario la AFSCA (autoridad de aplicación) comenzará un proceso de oficio el 10 de diciembre. El multimedios Clarín posee “el 41 por ciento del mercado de radio, el 38 por ciento de la TV abierta y el 59 por ciento de la TV por cable, cuando el máximo en todos los casos es 35 por ciento”, dijo Martín Sabbatella, titular de AFSCA.
La gran disputa se libra en los estrados judiciales, debido a que Clarín considera que no se puede aplicar la norma antimonopólica hasta tanto un juez no se pronuncie sobre si es constitucional.
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