Lucía Navas
II ENTREGA Y FINAL
10.15 dólares es la reducción que tuvo el precio del barril del petróleo en el mercado WTI a nivel internacional —de referencia para Nicaragua— al comparar su cierre promedio en noviembre de 2012 con el que se cotizó en noviembre de 2011.
Es una baja importante, pero que no se hace sentir en los bolsillos de quienes compran combustibles en Nicaragua. Por el contrario, el valor promedio por litro de las gasolinas y diesel en el país costó 2.16 dólares más en la última semana de noviembre pasado que en noviembre de 2011.
Ya en el detalle por producto en ese período, el litro de gasolina regular se encareció 2.91 córdobas, el de la gasolina regular subió 2.15 y por litro el diesel 1.43 córdobas más.
¿Qué pasa? Es la pregunta a la cual dueños de vehículos privados, de transporte público y los mismos empresarios no han encontrado una respuesta clara. Tanto las autoridades del Instituto Nicaragüense de Energía (INE) como las petroleras y distribuidoras de combustibles locales, sostienen que el país compra el crudo y sus productos derivados a los precios de referencia del mercado WTI y no a los precios que fija Venezuela.
Lo anterior a pesar que ese país sudamericano es el abastecedor dominante para Nicaragua.
GASOLINAS Y DIESEL SE FIJAN POR SEPARADO

Pero tanto el INE como los gerentes de las empresas Unopetrol y Puma Energy aseguran que al final el precio de WTI solo es referencia porque este “se vuelve irrelevante” en la fijación del precio final de los combustibles, ya que ahí todo depende de la estructura de importación.
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La región pasó de facturar por importación de hidrocarburos por 2,960 millones de dólares en el año 2000 a pagar 13,265 millones de dólares en 2011.
Al revisar los datos por países, Panamá es el que más elevó su factura petrolera (2,254 millones de dólares), pero es en Costa Rica donde porcentualmente se ha incrementado más la factura (372 por ciento) en la última década.
En el caso de Nicaragua, el incremento en ese período fue de 938 millones de dólares (337 por ciento). Pero resulta ser el país que menos compra en el istmo.
Por ejemplo, el año pasado se compraron 1,215.8 millones de dólares en hidrocarburos, cuando el promedio de sus vecinos supera los dos mil millones de dólares.
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Además en el mercado internacional se fijan precios por barril de gasolinas y diesel que no coinciden con el del barril del petróleo. El Ministerio de Energía y Minas (MEM) indica en su informe Estadísticas de Hidrocarburos (enero-septiembre 2012) que el barril del diesel promedió al tercer trimestre del año 129.43 dólares en el mercado internacional. En los casos de la gasolina súper se cotizó a 137.80 dólares y la regular 125.01 dólares.
Estos son valores mayores a los del petróleo WTI que en promedio se cotizó el barril a 96.13 dólares, en ese mismo período, según el MEM.
Daniel Mencía, gerente país de Puma Energy, indica que como producto básico/commodity, los precios del crudo están sujetos a un panorama mundial de volatilidad.
“Los vaivenes de precios de cada uno de los productos refinados responden a dinámicas igualmente complejas que las del crudo, pero muy propias de cada uno de los derivados del mismo. De allí, que bajas en el precio del crudo no sean necesariamente sinónimo de bajas en todos los productos refinados que se consumen en el mercado”, afirma.
PAÍS DE DEFICIENCIAS
Además de adquirir combustibles más caros, la estructura de importación no ayuda al país. Las petroleras señalan que la cadena es deficiente, lo cual al combinarse con el hecho de que el mercado nicaragüense es el más pequeño comparado con lo que compra el resto del istmo, termina sumando una serie de costos adicionales que encarecen el valor final de cada galón de combustible ya puesto en las estaciones de servicio.
“Nuestro país tiene un problema estructural y de economía de escala que encarece los combustibles”, afirma
Mauricio Aranda, gerente país de Unopetrol.
No tener un puerto en el Atlántico, una limitada capacidad de almacenamiento y ser como país el comprador más pequeño de Centroamérica, son factores que perjudican.
“El principal proveedor, que es Venezuela, está en el Caribe pero no tenemos puertos en el Atlántico sino al otro lado, en Puerto Sandino y Corinto, lo que implica que los barcos viajan más distancias y deben pagar por cruzar el Canal de Panamá, todo esto castiga el costo de cada galón que viene al país”, detalla Aranda.
Recuerda Aranda las ventajas de Panamá, Costa Rica, Honduras y Guatemala, porque “sí tienen puertos y terminales de almacenamiento en el Atlántico, esto implica que cada galón que les llega a ellos es más barato que el nuestro, ya que no cruzan el Canal y el viaje del barco es más corto”.
Sostiene que además, como Nicaragua no cuenta con la misma capacidad de almacenamiento que otros países de la región, “le impide traer cargamentos más grandes en un barco, esto encarece el flete por galón”.
Los números del MEM parecen darle la razón al empresario. Por ejemplo el costo del producto más seguro y flete (CIF, en inglés) que es el valor total del barril y el flete que paga una empresa por alquiler del barco y transporte de carga, se encareció el último año. Importar un barril del diesel costó 9.1 dólares más a septiembre pasado que en el mismo mes de 2011.
En tanto que por cada barril de gasolina súper a Nicaragua le cuesta 8.9 dólares más y por el de gasolina regular 7.6 dólares.
En estos precios intervienen los impuestos que se pagan por introducir combustibles a Nicaragua. En un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), se indica que en 2011 Nicaragua tenía el costo por flete más caro para importar gasolina súper al ser 5.15 dólares cuando en el resto de países fue entre 4.12 y 4.74 dólares.
Aunque en el caso del diesel fue el país donde existía el tercer precio más bajo por flete, con 4.31 dólares; solo en Guatemala y Honduras era más barato (3.93 y 4.04 dólares, respectivamente).
Mencía, de Puma Energy, señala que además, como el precio de los combustibles en el mercado local está dolarizado “también está impactado por el efecto de la devaluación entre el dólar y el córdoba nicaragüense, ya que los precios en el mercado internacional se fijan en dólares”.
DEPENDER DE VENEZUELA EMPEORA

Y para complicar el panorama, la dependencia de un solo proveedor (Venezuela) encarece la cadena. A ese país además se le compra un tipo de petróleo que es de los más caros que ofrece en su cesta.
David Castillo, presidente del INE, explica que debido a que “hay diferentes calidades de crudo”, tendría relación al encarecimiento final del combustible en el país.
“De Venezuela llega uno que se llama Meza 30, muy escaso en el mercado internacional, más costoso, pero con las características de mejores rendimientos productivos”, explicó Castillo vía correo electrónico.
Precisamente el Gobierno, al otorgar el monopolio a Venezuela como proveedor casi exclusivo de los hidrocarburos al país desde 2007, le estaría comprando el tipo de crudo Meza 30. Este tipo de petróleo relevó fuentes de la industria, es el más caro de la cesta venezolana, aunque no detallaron su costo.
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