LA HABANA/AFP
El gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC retoman hoy con nuevas tensiones sus conversaciones de paz en La Habana, luego de un receso de cinco días en que las autoridades aumentaron la presión sobre los rebeldes con declaraciones y acciones militares.
“Las FARC tienen que responder a las víctimas, tienen que clarificar el problema del secuestro”, reclamó ayer el jefe del equipo negociador del gobierno, Humberto de la Calle, a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en una alocución realizada ayer antes de partir a Cuba.
El reclamo llega después de que el pasado fin de semana Sandra Ramírez, viuda del exlíder y fundador de las FARC Manuel Marulanda, afirmara a la prensa cubana que la guerrilla tiene en su poder a militares y policías colombianos, que considera “prisioneros de guerra”.
Las declaraciones de Ramírez fueron desmentidas por el miembro del equipo negociador de las FARC, Rodrigo Granda, quien reiteró que el grupo rebelde ya no tiene ni uniformados ni civiles en su poder.
Por su parte, Andrés París, uno de los negociadores por la guerrilla manifestó ayer en una entrevista con la agencia cubana Prensa Latina que “el gobierno da muestras de incongruencia política y su respuesta al gesto de las FARC es bélica”, al referirse al rechazo del gobierno de sumarse al cese del fuego unilateral de dos meses declarado por las FARC el 19 de noviembre.
París afirmó que las columnas de las FARC han cumplido el alto al fuego, aunque admitió que ha habido “pequeños incidentes sin ninguna importancia”.
El gobierno y las FARC dialogan sobre el tema agrario, detonante de la rebelión campesina que dio origen a las FARC en 1964. La agenda de negociaciones incluye otros cuatro puntos: drogas ilícitas, participación política, abandono de las armas y reparación a las víctimas.
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