Tegucigalpa/ACAN-EFE
La rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Julieta Castellanos, informó ayer de que “unas 149 personas han sido asesinadas en los últimos 23 meses, por la Policía”, en la presentación de un informe del Observatorio de la Violencia de la UNAH.
Castellanos explicó que, del total de personas muertas a manos de policías, 92 fallecieron en 2011, entre ellos su hijo, Rafael Vargas Castellanos y su amigo Carlos Pineda, y 57 en lo que va de 2012.
“Es una cifra alarmante que la Policía misma sea la que esté asesinando personas en este país”, lamentó la rectora, quien demandó a las autoridades hondureñas continuar el proceso de depuración de la Policía, iniciado en noviembre de 2011 tras el asesinato de Vargas y Pineda, a finales de octubre de ese mismo año.
Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes de Honduras, registran los índices más altos de violencia contra las personas por parte de agentes y oficiales de la Policía, indicó Castellanos.
Además, hizo un llamado “a la conciencia” de las autoridades, principalmente a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y a los diputados, para que se “sensibilicen de un problema que es de urgente necesidad y esta vetado”.
El miércoles pasado la Sala de lo Constitucional de la CSJ declaró inconstitucional las pruebas de confianza que las autoridades de la Policía practican a agentes y oficiales, como parte del proceso de depuración de la institución.
“Quienes se oponen a la depuración de la Policía deben de explicarnos cómo se va proteger a la ciudadanía de una institución criminal y que ha sido incapaz de ejercer sus propios controles internos”, subrayó.
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