Moisés Martínez
El Ministerio de Hacienda y Crédito Público incorporó como deuda interna del país 9.8 millones de dólares que serán utilizados para pagar el pasivo laboral adeudado a 4,094 cañeros afectados por las privatizaciones de varios ingenios azucareros.
Este pago es parte de los acuerdos que pusieron fin a la ruidosa protesta que estos extrabajadores de los ingenios realizaron a finales de septiembre pasado, cuando trancaron la Carretera Panamericana por 28 horas, provocando la paralización de transporte de carga que circula por la región centroamericana e incluso afectaron dos conciertos musicales programados para esas fechas, uno en Costa Rica y otro en Nicaragua.
Según el detalle del acuerdo presidencial 205-2012, publicado en La Gaceta, Diario Oficial del 19 de noviembre pasado, cada excañero será beneficiado con un pago de 2,400 dólares.
Este monto podría aumentar a tres mil dólares por beneficiario en virtud de lo que sucede con los activos de uno de los ingenios privatizados. En este caso el Gobierno se compromete a buscar cómo solventar ese pasivo faltante, aunque deja claro que dicho compromiso no es de carácter obligatorio, dado que los mismos cañeros habrían aceptado ya haber recibido a plena satisfacción un pago de inicio de 543 dólares, como parte de los acuerdos iniciales para frenar las protestas de fines de septiembre.
Según el acuerdo presidencial, estos extrabajadores del azúcar fueron afectados por las privatizaciones de los ingenios Monte Rosa, Benjamín Zeledón, Javier Guerra, San Antonio Faisa, San Antonio Animosa y San Antonio Sotranicsa.
El acuerdo también detalla además que el pago a favor de los cañeros se realizará mediante la emisión de cinco bonos conglobados a favor de los representantes de cada uno de los grupos de extrabajadores afectados.
Las protestas y tranques de septiembre pasado dejaron como saldo una persona fallecida y daños severos a la economía nacional y el comercio centroamericano.
El tráfico estuvo paralizado desde el punto fronterizo de El Guasaule. Durante la protesta la fila de vehículos y furgones alcanzó los diez kilómetros en cada lado.
La espera y el calor provocó que una docena de personas sufrieran ataques de ansiedad o problemas respiratorios por lo que ambulancias de Posoltega y Chichigalpa se abrieron paso en el tranque para asistirlas.
1992
Ese fue al año en que se dio el proceso de privatización de los ingenios en los que laboraban estos excañeros que reclamaban al Estado el pago de su pasivo laboral.
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