AFP/AP/EFE
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernó México por siete décadas consecutivas vuelve hoy, y luego de doce años de ausencia prometiéndole a los mexicanos que no volverá a ser lo que algunos llamaron “la dictadura perfecta”, caracterizada por una combinación de dádivas populistas, votaciones amañadas y ocasionales derramamientos de sangre.
El mandatario electo Enrique Peña Nieto considera que este es el momento culminante de un esfuerzo por reformar y modernizar al organismo político que gobernó de 1929 a 2000. Promete un programa de libre empresa, eficiencia y rendición de cuentas. Además, reformas que podrían aportar nuevas e importantes inversiones privadas en la quebrantada industria petrolera estatal de México, con cambios que fueron obstaculizados varias décadas por la sospecha nacionalista de una intromisión extranjera en el negocio petrolero.
El gobierno de Felipe Calderón se jactó de haber capturado a 25 de los 37 criminales más buscados de México, pero especialistas en seguridad consideran que la estrategia de capturar a los “capos” de los cárteles tuvo el efecto perverso de una dispersión geográfica de la violencia.
Peña Nieto escribió esta semana en The Washington Post: “Mejoraré la coordinación entre las autoridades encargadas del combate a la criminalidad, ampliaré la policía federal en al menos 35,000 uniformados y reforzaré los trabajos de inteligencia y análisis”.
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Peña Nieto deberá hacer frente a las deudas que deja el presidente Felipe Calderón. Cuando este llegó al poder hace seis años, fijó como prioridades el combate a la pobreza, la generación de empleos y la seguridad pública. Hoy deja un México con estabilidad tras remontar al país del colapso durante la crisis económica mundial, pero con una violencia mucho mayor, pocos cambios en los niveles de pobreza y un anémico incremento de empleos.
“Mi compromiso es cambiar México (…) El pasado ya está escrito, pero a partir de hoy tenemos esta nueva luz, tenemos la oportunidad de escribir una nueva página en la historia”, prometió Peña Nieto.
Los dirigentes del PRI reconocen que vuelven al poder en un México radicalmente diferente. La nación tiene una economía de mercado abierta, una prensa más libre y más agresiva, una oposición que puede comunicar a la velocidad del internet y una población que sabe que el PRI puede ser echado del gobierno.
Pero algunos críticos ya ven indicios de un anhelo de los días pasados de una presidencia imperial en algunas de las medidas que el PRI impulsa en el Congreso. Una iniciativa de ley propuesta por Peña Nieto concentraría al aparato de la policía y la seguridad bajo el control de la Secretaría de Gobernación, una institución que durante mucho tiempo fue utilizada por el PRI para coaccionar o presionar a los opositores, arreglar elecciones e intimidar a los medios de comunicación. El PRI dice que la medida unificaría a un fracturado aparato de seguridad y ofrecería una estrategia más coordinada en el combate a los cárteles de las drogas.
El analista político Raymundo Riva Palacio considera que un regreso a los viejos días es improbable pues, dice, ahora hay autoridades electorales independientes, jueces y grupos de derechos humanos que contribuyen a poner en orden a las autoridades.
Pero Alejandro Sánchez, el segundo hombre en la jerarquía del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, advierte del intento de “abrirle la puerta al regreso de un régimen totalitario de la década de los setenta, cuando se torturaba, desaparecía al enemigo y la impunidad campeaba”.
Otra propuesta del PRI restablecería la capacidad del presidente para contratar o despedir a cientos de funcionarios de nivel medio. El senador Javier Corral, del Partido Acción Nacional —que ejerció la presidencia durante los últimos 12 años— dijo que el PRI “quiere reinstalar el viejo principio que tanto daño le ha hecho a la política en México, de que el poder es un botín, y con criterios partidistas se tienen que hacer esas designaciones”.
La llegada de Peña Nieto es recibida por los mexicanos con moderadas expectativas acerca de su gestión, según una encuesta difundida ayer por la empresa Parametría. El 31 por ciento cree que la gestión de Peña Nieto será mejor que la de Calderón, mientras que el 22 por ciento considera que será peor, la misma proporción de encuestados que no sabe o no contesta.
EL GABINETE
El equipo de Peña Nieto anunció ayer la lista de su gabinete, en la que destaca la designación de Miguel Ángel Osorio Chong como secretario de Gobernación. Entre los nombrados figura José Antonio Meade, quien hasta ayer era secretario de Hacienda, para la cartera de Relaciones Exteriores. Para Hacienda, Peña Nieto designó a Luis Videgaray, quien fue el coordinador de su campaña electoral, y al frente de Energía quedó Pedro Joaquín Coldwell, quien ayer presentó su renuncia como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.
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