Luis Sánchez Sancho

Yole y la muerte de Hércules

En el segundo tomo de su obra titulada Los Mitos Griegos, el mitólogo británico Robert Graves escribe un poco sobre Yole, la princesa de Ekalia que de manera involuntaria y en forma indirecta causó la muerte de Hércules, el mítico súper héroe a quien los griegos llamaban Herakles.

Según cuenta Graves, Éurito, rey de Ekalia y padre de Yole, pretendía ser mejor arquero que Hércules, quien era admirado en todas las islas griegas por sus fabulosas hazañas y tenía la fama de ser el más diestro en el uso del arco y la flecha.

Durante uno de sus viajes para realizar las tareas que se le encomendaron y las cuales tenía la obligación de realizar, Hércules pasó por Ekalia y se detuvo a reponer fuerzas. Entonces Éurito aprovechó la ocasión para retar al héroe a una competencia personal con arco y flecha.

Hércules, quien no acostumbra rehuir ningún reto sin importarle los riesgos que tuviera que afrontar, aceptó sin vacilar el desafío de Éurito. Sin embargo le puso la condición de que si resultaba vencedor le fuera concedida como premio la hermosa princesa Yole, de quien se había enamorado.

Éurito aceptó la condición de Hércules confiando en que podría ganar la contienda, pues hasta entonces nadie lo había podido derrotar en el uso del arco y la flecha; o tal vez porque de todas maneras no tenía la intención de cumplir el acuerdo, en el caso de ser derrotado. Lo cual ocurrió en efecto y Hércules reclamó de inmediato que se le entregara el premio que le correspondía.

Éurito se negó a cumplir el compromiso que había hecho con Hércules, con el pretexto de que este, en un arrebato de locura había asesinado a su primera esposa, Mégara, junto con sus hijos, y que podría hacer lo mismo con su hija. Furioso por el engaño, Hércules reunió un ejército para por medio de las armas obligar a Eurito a cumplir su compromiso. Habiendo puesto sitio a la ciudad, Hércules hizo saber a los ekalianos que no atacaría si le entregaban a Yole. Pero la misma princesa prefirió que los suyos fuesen exterminados y morir ella misma, antes que someterse a Hércules, quien no solo era famoso por su valentía, su fuerza descomunal y sus hazañas, sino también por su brutalidad.

El ejército de Hércules entró a Ekalia y él mismo, personalmente, mató al rey Éurito y sus hijos varones, los hermanos de Yole. Entonces Yole subió a lo más alto de la muralla de la ciudad y se lanzó desde arriba con la intención de quitarse la vida, antes que ser sometida por Hércules. Y cuenta la leyenda que cuando Yole se precipitó en el vacío, una súbita corriente de aire infló su falda acampanada de estilo micénico —o sea característico de la ciudad de Micenas— la detuvo en el aire y la posó suavemente en el suelo.

Hércules se apoderó de Yole y la envió junto con otras mujeres ekalianas prisioneras a Traquinia, donde vivía su nueva esposa Deyanira, para que esta la cuidara mientras él iba a cumplir otra misión.

Pero Deyanira al conocer la pasión de su marido por Yole fue dominada por los celos y le envió a Hércules la túnica que había sido envenenada con la sangre del centauro Neso. Cuando Hércules recibió la túnica se cubrió el cuerpo con ella, siendo abrasado hasta morir en medio de terribles e insoportables dolores.

Columna del día Opinión Robert Graves archivo

COMENTARIOS

  1. The Punisher
    Hace 14 años

    Debería hablar un poco mas sobre los doce trabajos que realizó Herakles..

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