Elízabeth Romero
En presencia de la jefa local de la Comisaría de Nueva Guinea, identificada solo como Alba, fue que policías antimotines supuestamente obligaron a varias mujeres simpatizantes liberales a desnudarse, las fotografiaron y a algunas las manosearon.
Una de ellas tiene 17 años, quien junto a otros jóvenes liberales, el 18 de noviembre pasado protestaron en la casa de campaña del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), en rechazo a los pasados resultados electorales.
En dichos resultados el Consejo Supremo Electoral (CSE) habría despojado de la Alcaldía al candidato del PLC, Denis Obando, quien es actualmente el alcalde de Nueva Guinea.
La joven de 17 años dijo que cuando las pusieron con los brazos para arriba y las piernas abiertas “nos tocaron las partes íntimas”. Agregó que las golpearon, les jalaban el cabello y las pateaban.
“Cada que pasaban los antimotines decían que las mujeres estábamos ricas para meternos el dedo”, recordó la joven. El relato lo hizo la menor ante el abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Pablo Cuevas. Después de 12 días la muchacha sufre trauma psicológico.
Todo eso ocurrió frente a “la oficial Alba”, quien al ver la agresión a las mujeres, ella repetía igual que los hombres “que estábamos ricas y que ellas se iban a preparar también para meternos el dedo. Y decía también que hasta cochonas se iban a volver”.
El secretario ejecutivo de la CPDH, Marcos Carmona, dijo que este tipo de relatos le recuerdan las vejaciones ejecutadas por miembros de la Guardia Nacional durante la dictadura somocista cuando violaron a Amada Pineda o a las mujeres de El Cuá.Otra de las denunciantes, Elízabeth Pavón García, manifestó que desde las 8:00 p.m., hasta la 1:00 a.m. del siguiente día, las obligaron a permanecer con los brazos para arriba y las piernas abiertas. “Estábamos rendidas y cuando queríamos componer los pies, llegaban y a punta de patadas nos las abrían (las piernas)”, dijo Pavón.
Daniel Antonio Maradiaga fue otro de los denunciantes ante la CPDH, él resumió: “Me torturaron… un amansa bolos me lo querían meter a la fuerza en el ojo”.
Seyron Ortega Molina relató: “Me agarró una patrulla de 25 antimotines y empezaron a agredirme… me golpearon, me tiraron al suelo, me rajaron la camisa, me arrastraron, incluso aquí tengo algunas lesiones en el cuero cabelludo” . Inconsciente y bañado en sangre lo llevaron a la delegación policial. Al pasar por un pasillo donde había una fila de unos 20 policías cada uno lo golpeaba, lo llevaron a un cuarto oscuro, allí estaban otros detenidos y varios policías con los rostros cubiertos apagaban la luz y los golpeaban.
Ortega Molina reconoció a un oficial de nombre Santos Espinoza, quien le levantaba los brazos y le pegaba en los costados. Otro policía se quitó el casco y le dio en la cabeza hasta hacerlo sangrar; otro también le reventó la nariz, aún así le golpeaban la cabeza contra la pared “y me decían que si pringaba la pared de sangre incluso me iban a poner a limpiarla con la lengua”.
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