Elízabeth Romero
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Una auditoría interna habría ordenado recientemente la jefatura policial en la dirección de Seguridad de Tránsito, la que habría detectado ciertas anomalías en la administración de esa especialidad.
Fuentes extraoficiales señalaron que la auditoría permitió determinar, por ejemplo, la existencia de empleados fantasmas. Supuestamente estos no están incorporados como policías, sino que aparecen como civiles que prestan algún servicio a la institución, pero que no son más que “empleados fantasmas”, expresó el informante.
LA PRENSA consultó al jefe de Relaciones Públicas de la Policía, comisionado mayor Fernando Borge, pero no hubo respuesta a la solicitud de información.
Las fuentes revelaron a LA PRENSA que aparentemente varios de los empleados que aparecen en esa nómina no son más que hijos de al menos dos altos funcionarios de esa institución que aparecen como si fueran trabajadores, pero que hasta ahora no han prestado ni un servicio a la institución.
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