EL CAIRO/AFP
El presidente egipcio Mohamed Mursi prometió ayer ante miles de partidarios islamistas que Egipto estaba en la vía de la democracia, durante una jornada caracterizada por manifestaciones a favor y en contra de su decisión de arrogarse más poderes.
– Según la nota enviada, “una de las aspiraciones de la revolución era asegurar que el poder no estaría demasiado concentrado en las manos de una sola persona o institución”.
– Además, la ONU se manifestó preocupada por la acaparación de todos los poderes adoptada por Mursi, lo que puede conducir “a una situación muy volátil en los próximos días”.
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“Lo que quiero es la estabilidad política, la estabilidad social y la estabilidad económica, y es por eso por lo que trabajo”, declaró Mursi en un largo discurso ante sus partidarios, cerca del palacio presidencial.
“Nadie puede detener nuestra marcha hacia adelante (…) Estoy cumpliendo mi función para servir a Dios y a la nación y tomo las decisiones tras consultar con todo el mundo”, insistió el presidente, citado por la agencia oficial MENA.
MANIFESTACIONES
En la emblemática plaza Tahrir, epicentro de la revuelta de 2011, a pocos kilómetros del palacio presidencial, miles de personas convocadas por personalidades o movimientos laicos y liberales corearon “¡Mursi dictador !”.
Los opositores a Mursi comenzaron en horas de la noche una sentada en la plaza para pedirle al dirigente islamista que revoque su decisión de arrogarse más poderes.
La Corriente Popular informó de sentadas desde este viernes, mientras el dirigente de este movimiento, Hamdin Sabahi, candidato de izquierda que quedó tercero en las presidenciales de junio pidió una manifestación multitudinaria para el martes. Por el momento, 26 movimientos y pequeños partidos aceptaron participar en la sentada.
En las calles adyacentes a la plaza se produjeron enfrentamientos entre jóvenes y policías. En Sharm el Sheij, a orillas del Mar Rojo, cientos de manifestantes se manifestaron a gritos de: “No a una revolución combinada al autoritarismo”.
Mohamed Mursi, primer presidente civil e islamista del país más poblado del mundo árabe, se arrogó el jueves en una “declaración constitucional” el derecho de tomar decisiones o medidas inapelables para proteger la revolución de 2011. Sus partidarios consideran que esta iniciativa permitirá estabilizar la transición democrática del país.
Pero la oposición lo considera una amenaza en el camino hacia la democracia y un “golpe de Estado” que pone en entredicho las conquistas de la revuelta que derrocó en 2011 al autocrático presidente Hosni Mubarak.
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