Félix Rivera M. y Luis Eduardo Martínez M.
– En 1971 fue descubierta por primera vez la roya en cafetales de Jinotega, siendo detectada en la finca La Previdencia, que en ese tiempo era de Edwin Zamora y que ahora pertenece al caficultor Crisanto Blandón, recuerda el representante de Conacafé en Jinotega, Mario López.
– El catimore es la única variedad resistente a la roya, según los productores. Hasta este año se estimaba que 27 cepas o variedades de roya habían en Nicaragua.
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Sin embargo, “seríamos alarmistas si en este momento decimos que la cosecha se va a reducir drásticamente”, señala Aura Lila Sevilla Kuan, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat).
Matagalpa aporta aproximadamente el 35 por ciento de la producción nacional de café y Sevilla considera que, para el ciclo 2012-2013, “se mantiene” la proyección de cosechar 650 mil quintales de café oro en el departamento.
Hasta octubre el clima favoreció a las plantaciones, pero este mes cesaron las lluvias y eso ha desacelerado el proceso de maduración del grano, por lo que el avance de la recolección en el departamento apenas ronda el veinte por ciento, comentó Sevilla, quien indica que el café “se está pasmando” y hay fincas que han reducido la contratación de cortadores porque “se ha parado totalmente” la cosecha.
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No solo un tipo de roya agresiva está devorando los plantíos de café de los municipios más productores del grano de Jinotega: El Cuá y Jinotega, “sino que hay cafetales con cuatro tipos de enfermedades, además de roya, ojo de gallo, antracnosis y pellejillo”, atestiguó el pequeño productor de El Consuelo —zona ubicada entre los municipios de El Cuá y Jinotega y perteneciente a este último municipio—, Justo Ángel Picado.
El productor verá mermada su cosecha de cien quintales a 75, por este problema, mientras el productor Mafaldo González cosecharía 200 quintales, “pero ahora por problema de la roya y otras enfermedades fungosas en mi plantación de la comunidad América, Jinotega, en vez de lo que esperaba solo será de 120 quintales mi cosechita y al perder 80 quintales estoy descapitalizándome y perdiendo prácticamente la ganancia”, sostuvo Mafaldo.
MÁS LATAS DE CAFÉ PARA LLENAR EL QUINTAL
El testimonio de estos pequeños caficultores de Jinotega es igual al clamor de grandes y medianos cafetaleros, donde año con año el rubro del café tiene un efecto dominó sobre el comercio, talleres de mecánica, vendedores de automóviles, torneros, vendedores de maquinarias, beneficios, etc., donde el café funciona en Jinotega como una especie de “moneda”, pero que este año tiene vacíos los tramos de los compradores de café y la falta de circulante en el departamento la están sintiendo los comerciantes.
González sostiene que “antes para cortar un quintal de café oro eran suficientes 18 latas y ahora se ha duplicado hasta 27 medios o latas, y de las cinco manzanas que tengo de café tecnificado en las que esperaba los 200 quintales, el ciento por ciento de mi plantación está afectada de roya y enfermedades fungosas y por eso la pérdida es de 80 quintales”.
FALTA DE LLUVIAS
Ambos productores coinciden en que la falta de lluvias ha incentivado que las esporas de la roya, con los vientos de la época, se han diseminado.
El presidente de la Asociación de Cafetaleros de Jinotega, Eduardo Rizo, expuso que “ahora ha terminado la época de las vacas gordas, porque además de roya y enfermedades fungosas también nos afectan: un prolongado veranillo, que hace que el café al momento de despulparse, por la falta de suficiente miel y desarrollo, salga manchado y con granos quebrados, convirtiéndose en café de segunda, no apto para le exportación”.
A esto se suman los bajos precios internacionales del café y los altos costos de producción, “y lo más preocupante es que no se mira en este momento un plan emergente del Gobierno, para paliar la situación”.
AFECTACIÓN EN DOS CICLOS MÁS
Rizo considera que este ataque severo de roya va a afectar sobre todo la producción de los ciclos 2013-2014 y 2014-2015, porque al quedar los árboles de café sin las hojas y sin follaje, “un árbol varilloso será un árbol que habrá que sustituirlo o podarlo y eso significa que hay que esperar de entre dos y tres años más para que ese árbol vuelva a producir”.
“Los cafetaleros, para poder combatir la roya, tendrán que hacer cinco y hasta seis aplicaciones de agroquímicos, cuando lo lógico es que eran dos y cuando más tres aplicaciones”, puntualizó Rizo, quien agregó “que la mayoría de los productores va a tener grandes problemas para poder honrar los créditos en los bancos, sobre todo de mediano y largo plazo”.
¿QUIÉNES ESTÁN A SALVO?
Eugenio López, gran caficultor de Los Papales, zona ubicada a más de 1,200 metros de altura sobre el nivel del mar, manifestó que en su zona “y todas las fincas ubicadas en ese rango la famosa roya no está afectando tanto, como en el resto de los municipios de El Cuá y Jinotega”.
El representante del Consejo Nacional del Café (Conacafé) por el departamento de Jinotega, el fuerte caficultor don Mario López Rizo, manifestó que a nivel departamental hay una afectación de la roya, estimada en un veinte por ciento, pero hay fincas —grandes, medianas y pequeñas— que están afectadas en un ciento por ciento, sobre todo en el segundo municipio más productor de Jinotega, El Cuá.
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