Ramón Potosme y César Úbeda
El excanciller de la República, Francisco Xavier Aguirre Sacasa, calificó de insólito que Colombia pretenda no acatar la sentencia de la Corte Internacional de Justicia.
“Me parece insólito que Colombia quiera introducir un pelo en la sopa. Las sentencias de La Haya son de ineludible cumplimiento. Solo tiene el recurso de acudir a la Corte Celestial”, aseguró Aguirre Sacasa, quien introdujo la demanda contra Colombia en La Haya el 6 de diciembre de 2001.
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, afirmó ayer que la Corte Internacional de Justicia cometió “graves errores” al trazar una nueva delimitación marítima entre su país y Nicaragua.
Aguirre Sacasa reiteró que los países están obligados a acatar el fallo de la CIJ y que no existe otro recurso.
FALLO FAVORABLE
“Aunque no he podido leer con detenimiento el fallo de la Corte Internacional de Justicia, mi comentario preliminar es que fue altamente positivo para Nicaragua. No conseguimos todo lo que pedimos. Esto nunca pasa en La Haya que le da mucha importancia al principio de la equidad, pero sí obtuvimos lo que en el fondo más nos interesaba, el reconocimiento de que decenas de miles de kilómetros cuadrados de mar al este del meridiano 82 se constituyen en parte de nuestra zona exclusiva económica”, consideró el excanciller.
Aguirre Sacasa agregó que ahora solo Nicaragua, o aquellos que obtienen concesiones otorgadas por Nicaragua, podrán explotar las riquezas pesqueras y de hidrocarburos que podría haber en esos territorios vastos. “Para ponerlo en buen cristiano, si se descubre petróleo o gas natural en el “mare nostrum” Nicaragua dispondrá de esa riqueza y de su explotación”, expresó.
“En resumidas cuentas, el capítulo que se abrió el 6 de diciembre de 2001 cuando como canciller demandé a Colombia hoy se cierra de una manera feliz para Nicaragua y su pueblo. Felicito a todos los miembros de los equipos de la cancillería que han trabajado sobre este tema durante más de una década con ánimo de defender a nuestra soberanía e integridad territorial y sin distingos de colores. Este es un ejemplo de que los nicaragüenses sí podemos cuando trabajamos juntos y con visión de nación”, concluyó.
ACATAR FALLO
Mientras el excanciller y líder del Partido Liberal Independiente (PLI), Eduardo Montealegre, coincidió con Aguirre Sacasa al afirmar que ninguno de los países puede negarse a acatar el fallo e indicó que no existe otra instancia más allá de la CIJ cuya resolución es inapelable.
“No hay ningún otro recurso. La Corte Internacional de Justicia es inapelable, a pesar de eso, tenemos un excelente equipo que va a seguir trabajando. Obviamente es difícil para ellos (Colombia) aceptar el fallo”, opinó Montealegre, quien consideró que el fallo puede llamarse como “roca-mar”, pues otorgó rocas para Colombia y mar territorial para Nicaragua.
“Yo creo que debería terminar con un conflicto que viene de 1928 con el tratado Bárcenas Meneses-Esguerra y se hizo como los países civilizados, que permitirá la apertura del comercio y es importante porque hay inversiones colombianas en Nicaragua”, dijo Montealegre.
Por su parte, el excanciller Norman Caldera estimó que el fallo de la CIJ fue ajustado al derecho internacional y con mucho equilibrio, dando a cada una de las partes lo que le correspondía. Indicó que casi todas las resoluciones sobre los cayos y el tema del Mar Caribe para Nicaragua fueron votados por unanimidad de todos los jueces de ese tribunal.
“Ganamos lo que podíamos ganar y perdimos lo que teníamos que perder. El Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra está válido, solo que no era como Colombia creía que era”, explicó Caldera.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A