Elízabeth Romero
Las últimas actuaciones anómalas que se le atribuyen a la Policía Nacional por el desalojo violento en la casa de campaña del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), en Nueva Guinea, como contra pobladores de la mina Santa Pancha, el pasado fin de semana es el mismo comportamiento demostrado en varias intervenciones en diversas partes del país. Y esto ha sido en abierto respaldo al partido de gobierno, aseguran funcionarios del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) y la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).
“Cuando vos mirás fuerzas del Frente Sandinista con armas —no solo el mortero que te puede quitar la vida— sino con pistolas y a la par está la Policía Nacional, eso se llama acción paramilitar”, sostuvo el director jurídico del Cenidh, Gonzalo Carrión.
Tras recordar que hace rato esa institución renunció a su labor de ser una Policía profesional.
LA PRENSA intentó conocer una versión del jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionado mayor Fernando Borge, pero fue imposible.
– A inicios de noviembre Blanca Aracely Sánchez Valdivia murió atrapada, luego del hundimiento de su vivienda.
– También denunciaron “el secuestro” del abogado Jorge Luis Vega, quien según Evelyn Vega, fue sacado bajo engaños por el comisionado Fidel Domínguez. Un equipo del Cenidh constató que Vega no aparece como detenido pero permanece en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ).
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Inicialmente, Borge aseguró que se encontraba en Masaya en una inspección a las ventas de pólvora y prometió hablar posteriormente. “Solo dejame acomodarme”, respondió Borge pero en el transcurso del día no volvió a contestar su teléfono celular.
La denuncia sobre el asalto a la casa del PLC en Nueva Guinea por parte de policías antimotines revive las imágenes televisivas que en su momento fueron transmitidas sobre intervenciones policiales similares en La Paz Centro, Ciudad Darío y Matiguás, tras las cuestionadas elecciones municipales, así como los casos de protesta de parte de pobladores en San Jacinto Tizate, recordó Carrión.
Para la presidente del Cenidh, Vilma Núñez, las denuncias de capturas masivas como ha ocurrido en últimas actuaciones policiales solo las puede comparar con lo vivido en Chile, durante la represión de Augusto Pinochet después del golpe militar en contra del presidente Salvador Allende. Núñez advirtió: “Aquí va a venir una represión generalizada”. Tras apuntar que el país “está sobre una caldera hirviente”, pues el orteguismo no puede subestimar las protestas sociales en diferentes sectores del país.
El secretario ejecutivo de la CPDH, Marcos Carmona, por su parte manifestó su preocupación porque con este comportamiento la misma Policía no cumple con su Ley Orgánica, la Ley 228, que establece garantizar la seguridad ciudadana. “Vemos una Policía que recibe instrucciones de reprimir al pueblo para limitarle el derecho de la protesta”, dijo Carmona.
El también funcionario de la CPDH, Denis Darce, apuntó que cada vez es más evidente el excesivo uso de la fuerza por parte de la Policía contra quienes protestan por los resultados electorales y de protección para los seguidores orteguistas, lo que representa una actuación discriminatoria. Y sobre todo que en los territorios los funcionarios policiales reciben órdenes directas de los secretarios políticos y de los líderes locales del partido de gobierno.
Esto, dijo Darce, la gente lo denuncia “como una situación muy peligrosa”.
LO OCURRIDOEN NUEVA GUINEA
Denis Obando, alcalde despojado, denunció ayer en el Cenidh que por varias horas la Policía reprimió la noche del domingo a sus seguidores del PLC, a quienes acorraló en el auditorio de la casa de campaña y para lo cual utilizó no solo bombas lacrimógenas sino que accionó armas de fuego. El saldo fue de casi 30 lesionados, la mayoría después de las detenciones, entre ellos Erasmo Pérez herido de bala, y medio centenar de detenidos.
La Policía intervino cuando en dos intentos, turbas del partido oficialista no pudieron desalojar a los liberales que rechazan los resultados de las pasadas elecciones municipales. La Policía acudió en respaldo a las turbas orteguistas pese a que los liberales estaban en la casa de campaña que es propiedad del partido.
Obando incluso denunció torturas en contra de jovencitas liberales a quienes despojaron de sus blusas y así las condujeron a las celdas policiales para exhibirlas.
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