La situación es paradójica.
Pese a que está en una crisis profunda que la acerca a una solicitud de ayuda financiera, España integrará pronto el club de los países más ricos de la Unión Europea (UE), convirtiéndose en contribuyente neto al presupuesto europeo.
Al cabo de una trayectoria espectacular, pasó en una década de ser el mayor beneficiario de los fondos europeos a tener que pagar más al fondo común de lo que recibe, en su calidad de cuarta economía de la zona euro.
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