¡Guardianes marinos!

Aquí Entre Nos acompañó a un grupo de chavalos que viajaron al Refugio de Vida Silvestre La Flor, para acompañar el proceso de desove de tortugas, que el “finde” pasado se dieron cita en ese rinconcito de Nicaragua. ¡Aquí te contamos!

Julio Portocarrero Arancibia

Mientras las horas avanzan y nos acercamos a la medianoche, más tortugas arriban a esta costa en la que constantemente se vive una guerra por la protección animal.

El entusiasmo que nos motivó a vivir esta experiencia se ha convertido ahora en valentía.

Y es que en el Refugio de Vida Silvestre Playa La Flor, los guardaparques designados por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), se juegan la vida ante la avalancha de “hueveros” que quieren hacer de las suyas.

“Muchos son pobladores cercanos; otros vienen de Rivas y hasta de algunos departamentos”, comenta la guardaparques que nos acompaña en el trayecto.

En esta playa del pacífico nicaragüense más de cien mil tortugas desovan cada año, participando así en uno de los despliegues de anidación más espectaculares del mundo, pues playa La Flor es una de los siete sitios en Centroamérica en donde ocurren las arribadas.

¿ARRIBADAS?

Así se denomina a la llegada masiva de las diferentes especies de tortugas. En esta playa se dan cita durante todo el año tortugas Tora, Verde, Carey y Paslama.

Esta última es la especie que más presencia tiene en La Flor. ¡Ojo! En los meses de julio a enero se reportan entre cinco y siete arribadas masivas en las que las tortugas llegan a poner sus huevos durante la noche, la mañana y en la tarde.

Pero el acompañamiento de los guardaparques y soldados del Ejército Nacional se torna peligroso durante la noche, que es cuando más tortugas llegan.

NOSOTROS NOS APUNTAMOS

Armados únicamente con nuestro suéter para protegernos del frío y con linternas frontales, tomamos posesión de esta costa de arena blanca.

Nuestro primer encuentro es con una tortuga paslama que recién ha empezado a desovar.

¿Nuestra misión?, proteger el sano desarrollo de ese proceso que continuamente y en este sitio protegido por el Marena, es atacado por las decenas de “hueveros” que quieren hacer de las suyas.

El personal asignado por el Ejército Nacional y el Marena no da abasto para proteger este espectáculo que reúne bajo este cielo a cientos de tortugas que han emigrado desde el sur de América. Increíble ¿no?

¡A PROTEGERLAS!

Wéndel López es guardaparques de este santuario natural. Es imposible no descifrar el cansancio que experimenta por los continuos desvelos de esta temporada. Sin embargo nos cuenta que hay chavalos que constantemente se suman a esta lucha que define el porvenir de las tortugas en las generaciones que vendrán.

“Somos un blanco seguro para los ‘hueveros’, pues a veces nos arrojan piedras o palos, y como están escondidos en el bosque no los podemos ver”, comparte Wéndel.

Él comenta además que la misión de un guardaparques es contabilizar el número de tortugas que llegan cada noche ¡ojo! y proteger sus huevos.

Estos últimos cuando se encuentran en peligro de ser sustraídos por los hueveros, son colocados en nidos que los guardaparques cuidan en la casa del Refugio.

Wéndel considera que anualmente más de un millón de tortuguillos nacen aquí. Esta cifra significa un cuido permanente ante sus nacimientos pues las aves, principales depredadores, se dan cita en esa temporada.

Otros depredadores son los perros, zorros y… los “hueveros”.

En este sentido Wéndel recomienda no sumarnos al consumo de huevos de tortugas y es que ¡chavalos!, es hora de concienciar sobre la importancia de la protección de la fauna silvestre marina, pues “haciendo uso del consumo, ayudamos a la extinción de estas especies”.

El sol se ha puesto y ha pintado colores en el Refugio de Vida Silvestre La Flor. La noche que acaba de guardarse en alguna parte de nuestra memoria, se ha escondido también junto a la esperanza que anida a los miles de huevos que, tortugas procedentes de América del Sur, depositaron en este rincón caliente de Nicaragua.

Ariadna Ramos es una chavala que estudia Comunicación Social en la Universidad Centroamericana y desde que vino al Refugio de Vida Silvestre La Flor se enamoró de este rincón natural. “Con esta campaña queremos que la gente esté súper interesada en ir a cuidar tortugas. No es un paseo en el que vas a ir a tomar fotos, es ir a cuidar los huevos de tortugas y arriesgarse a lo que pase” , explica Ariadna Ramos, fotógrafa y periodista de vianica.com Y si te querés apuntar en este movimiento debés visitar el sitio web de Vianica (www.vianica.com), en donde podrás contactarte con estos chavalos.

Aquí Entre Nos protección animal tortugas archivo

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