Vladimir Vásquez
Managua crece a pasos agigantados y la mayoría de las viviendas no parecen estar capacitadas para resistir un sismo que supere los seis grados en la escala Richter.
Según el director del Instituto de Geología y Geofísica de Nicaragua (Cigeo), Dionisio Rodríguez, la calidad de las construcciones se vino mermando en el país por la mala calidad de los materiales de construcción que se utilizan en las viviendas.
Por lo menos el sesenta por ciento de las casas de la capital colapsaría o sufriría graves daños ante un evento de esa magnitud, lo que demuestra la dimensión del problema.
Entre los más conocidos está el originado por la falla Tiscapa en diciembre de 1972, cuya magnitud fue de 6.2 grados en la escala Richter.
En marzo de 1931 un sismo de magnitud 5.4 provocó alarma entre los nicaragüenses.
El tercero entre los más potentes fue en febrero de 1968 y la magnitud llegó a los 5.4 grados según los datos del Cigeo.
Los expertos aseguran que la falla Cofradía tiene capacidad de ruptura a lo largo de sus 37 kilómetros de longitud y podría generar un terremoto de gran magnitud.
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En el caso de los edificios, el impacto sería menor en aquellos que fueron construidos por el sector privado, asegura el director de riesgos y desastres de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), Armando Ugarte, porque estos deben cumplir con normas más estrictas.
Las viviendas pertenecientes a personas de menores recursos económicos suelen ser reparadas o construidas con poca o nada de calificación para hacer esos trabajos.
“Como puede significar tener bloques de mala calidad que no cumplen con la norma que es de 780 libras de resistencia a la compresión por pulgada cuadrada, le ponen menos cemento o menos piedrín” a las casas, lo que las hace más vulnerables, dijo Ugarte .
“No solo depende de la magnitud, a manera de pronóstico si se da un terremoto podría andar por 6.4 o 6.5 en la escala Richter y produciría grandes daños si la profundidad no va más allá de los 10 kilómetros”, explica Ugarte.
SECTOR INFORMAL CRECE
Para el presidente de la Cámara de la Construcción, Benjamín Lanzas, el problema económico es solo una cara de la moneda, pues a eso se le debe agregar el aumento en las empresas informales que compran el setenta por ciento de cemento.
El restante treinta por ciento, según dice Lanzas, lo compran las empresas formales y así se ve cómo ese sector acapara el mercado.
Dice que los precios de las viviendas no tienen nada que ver con su calidad, pues una casa de 15 mil dólares puede ser tan resistente a un sismo como una que supere los treinta mil dólares.
“Hay muchas construcciones que se hacen ahorita de nivel social que valen 15 o 20 mil dólares y llenan todos los requisitos habidos y por haber y también hay edificios que no llenan los requisitos formales para la construcción.
Lanzas asegura que las empresas informales no están cumpliendo con lo establecido en la Norma Técnica Obligatoria nicaragüense para la construcción de bloques de concreto conocida como NTON.
TAMBIÉN FALTA EDUCACIÓN
El director del Cigeo dice que no todas las vidas podrán salvarse reforzando las viviendas, pues también hace falta más educación para que las personas sepan cómo actuar ante estos eventos.
Rodríguez advierte la necesidad de este tipo de educación ante los constantes sismos que se registran, pues “deberíamos estar preparados porque en cualquier momento podríamos tener un evento de gran envergadura e incluso llegar a una catástrofe”.
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