Eric Núñez /Ap
En retrospectiva, la puesta en escena que montaron los Marlins en el bar del hotel The Carlyle, en Manhattan, para seducir a José Reyes fue desalmada.
Jeffrey Loria, el vilipendiado dueño de la franquicia de Miami, impresionó al campocorto al sacarse el abrigo y mostrarle la nueva camiseta con el apellido del dominicano.
Reyes se tragó por completo la promesa de los Marlins y dijo adiós a los Mets de Nueva York para firmar por 106 millones de dólares y seis años.
Showtime desembarcó para producir un “reality” sobre el equipo. Lo que tenía salir mal, pues salió mal, y no se trata necesariamente esa estrafalaria estatua con flamencos colocada en el jardín central para celebrar jonrones en el estadio bajo techo.
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La fe de Reyes fue tan ciega que acató las reglas del club al recortarse el pelo. También firmó un contrato sin una cláusula para vetar canjes, con el grueso de los salarios reservados para las últimas temporadas.
Cuesta preservar algo perdurable de lo que hizo Reyes en lo que fue un efímero paso por el sur de la Florida. Apenas un año después de causar revuelo con sus inversiones en agentes libres, los Marlins desmantelan el equipo —por tercera vez en 15 años— y muchos se preguntan si este ha sido el timo perfecto.
Los Marlins se desprendieron de Reyes, el “as” derecho Josh Johnson y el zurdo Mark Buehrle en una transacción con los Azulejos de Toronto en la que recibirán a los torpederos cubanos Yunel Escobar y Adeiny Hechaverría dentro de un pelotón de prospectos.
Escobar es el mismo que al final de la pasada temporada protagonizó un papelón al ser sorprendido pintándose una frase despectiva a los gay bajo los ojos.
El canje aún no ha sido oficializado por los equipos, que ultiman unos cuantos flecos, mientras se aguarda la aprobación del comisionado de las Grandes Ligas y los jugadores se someten a los reconocimientos médicos. Lo habitual.
Pero las reacciones al mismo han sido de profundo rechazo, inclusive en su propio seno. Giancarlo Stanton, el joven toletero con un salario que no pasa del medio millón de dólares y que ahora queda como lo único pasable para ir a ver a los Marlins, descargó su furia en Twitter al conocer la noticia.
Empleando una palabra de fuerte calibre, Stanton afirmó que estaba furioso por el acuerdo: “Así de simple”, dijo.
Hace un año, los Marlins eran el equipo devorador de agentes libres. Desembolsaron 191 millones para adquirir a Reyes, Buehrle y el cerrador Heath Bell. Hasta estuvieron en la puja por Albert Pujols, pero el primera base dominicano exhibió sensatez cuando no le dieron la cláusula de veto a canjes y optó por los Angelinos.
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