El escándalo que rodea la renuncia del jefe de la CIA, David Petraeus, por una aventura extraconyugal, dio un giro por informaciones que indican que su supuesta amante, su biógrafa Paula Broadwell inducida por los celos habría enviado mensajes amenazantes a una segunda mujer, Jill Kelley, quien era enlace del Departamento de Estado con el Comando de Operaciones Conjuntas, los mensajes eran tan fuertes que Kelley entró en pánico y recurrió al FBI. Un alto mando militar dijo que Jill Kelley, quien vive en Tampa, Florida, sostiene una amistad con Petraeus. El caso salió a la luz cuando el FBI investigaba si una computadora usada por Petraeus había sido “hackeada”, según el diario The New York Times y otros medios de comunicación estadounidenses, que citan a funcionarios del Gobierno.
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