Vladimir Vásquez/Marlon Pérez
Por ahora luce como un edificio sobreviviente a la Managua azotada por el terremoto de 1972. Tanto así, que 20 aulas del Instituto Nacional Elvis Díaz Romero, en Managua, representan peligro para sus estudiantes por las malas condiciones en que están las paredes y techos.
Sus 60 aulas y laboratorios, canchas y auditorios lo hacen más grande que muchas universidades privadas.
Pero por abandono, los libros de la biblioteca se pierden poco a poco, pues el techo tiene filtraciones de agua que los han obligado a botar por centenares.
Los muros perimetrales carecen de las condiciones adecuadas para proteger a los alumnos de los peligros del exterior.
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El 50 por ciento del instituto carece de un sistema eléctrico eficiente, tampoco tiene agua potable y se dejó de dar clases en este centro los techos se estaban cayendo.
Pareciera salido de un cuento de fantasmas, pero en sus buenos tiempos el centro albergaba a unos 1,500 estudiantes en sus 60 aulas; las limitaciones redujeron la matrícula a unos 600 alumnos que comparten espacio con otros 1,500 del colegio Rubén Darío, en reconstrucción.
El Ministerio de Educación destinará en 2013 cerca de 23 millones de córdobas para la reparación total del centro y aunque el director, José Manuel Rivas, esperaba una partida de 40 millones de córdobas, no pierde la esperanza de que todo tendrá un nuevo rostro.
“Cambios totales, reparación de techos, sanitarios, de pisos, todo el sistema eléctrico, son las pretensiones del Mined”, asegura Rivas, quien proyectaba tener hasta un ascensor para facilitar al acceso a las derruidas plantas altas que hoy están clausuradas por peligro. El próximo año no solo tendrán un nuevo rostro, se espera que la matrícula aumente hasta casi los dos mil alumnos con la incorporación del bachillerato técnico.
Yueyni Flores es alumna del centro. Se alegra con las noticias de las reparaciones, pero lamenta que “está un poquito feo el colegio, no me gusta porque es muy peligroso, se puede caer algo, nos puede caer encima”.
La reconstrucción podría iniciar en febrero, en este viejo colegio que nació en 1974 y que en sus días de gloria logró albergar hasta 6,000 alumnos en tres turnos.
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