Invitar a tomar el café

Cuantas veces nos encontramos con personas que les tenemos mucho cariño, ya sea porque fueron amigas de infancia, de barrio, amistades de familia, y que por circunstancias de la vida no las pudimos seguir viendo, perdimos contacto con ellas y nos gustaría tratarlas nuevamente pero no nos alcanza el tiempo para poder atender tantas cosas a la misma vez.

Nydia Argüello. Experta Culinaria

Cuantas veces nos encontramos con personas que les tenemos mucho cariño, ya sea porque fueron amigas de infancia, de barrio, amistades de familia, y que por circunstancias de la vida no las pudimos seguir viendo, perdimos contacto con ellas y nos gustaría tratarlas nuevamente pero no nos alcanza el tiempo para poder atender tantas cosas a la misma vez.

Una de las soluciones que yo encontré fue el invitar a mis amigas a tomar un cafecito por la tarde. Me di cuenta que para invitar a tomar café no se necesita disponer de mucho tiempo ni supone mucho trabajo. Con ingenio podía crear en mi casa un ambiente acogedor y de cierta privacidad que difícilmente se consigue en un lugar público.

El día anterior a la invitación pueden preparar algún bocadillo salado y otro dulce, como unos sándwiches, galletitas, un pudín. Otra opción es comprar algo en una panadería el propio día. Invite máximo unas tres personas, que se conozcan entre sí para que puedan compartir en confianza y de esa forma fortalezcan sus relaciones. Para lograr estos resultados hay que cuidar los detalles.

Tenga todo lo que vaya a necesitar en la mesa para que nadie se esté levantando, ocupe una mesita auxiliar si es necesario. Una música suave de fondo siempre agrada a cualquiera y ayuda a crear un buen ambiente, siempre que esté en el volumen adecuado. Apague su celular y convenza a los otros que lo hagan también, aprovecharán mejor su plática. Diga en su casa que no la interrumpan salvo casos de emergencia.

Deje con alguna vecina o amiga a sus hijos por un rato. Tenga además de café, té, hay personas que no toleran la cafeína. La mesa arréglela con esmero, use servilletas de tela y ponga flores en el centro. La reunión no debe durar más de dos horas, el tiempo se puede acordar con anticipación para que la anfitriona no pase apuros queriendo que se vayan los invitados.

Les aseguro que todos pasarán un rato inolvidable y renovarán sus lazos de amistad invirtiendo poco tiempo y poco trabajo. ¡Vale la pena!

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