Edgard Rodríguez C.
La carrera de Everth Cabrera por poco termina antes de comenzar. La primera vez que decidió ir a probarse en serio, fue rechazado. Le dijeron que no tenía herramientas para el juego y que su físico tampoco era proyectable.
Sin embargo, los evaluadores no alcanzaron a verle el corazón.
“Se hizo una convocatoria en el Estadio Nacional en Managua, para formar la academia de Denis Martínez y de entrada fui descartado. Me dijeron que estaba chiquito y se me apartó del grupo. Ese día me enojé bastante”, recuerda.
Cabrera empacó sus cosas y se aprestó a regresar a Nandaime. Su mente empezó a trabajar. Sabía que tenía que volver a la escuela y esforzarse para ver si jugaba en Primera División. No obstante, alguien le dio unas palabras de ánimo.
“No te aflijás hombre. Tal vez otros scouts te ven algo. Es más, mañana van a estar unos en Nandaime. Son scouts de los Rockies. A lo mejor te ven algo. Llegate temprano al estadio de Nandaime”, le insistió aquel individuo entonces.
Y justo como se lo recomendó Álvaro Rubí, el cargabates del Bóer, conocido como “El boludo”, Cabrera fue el primero en llegar al estadio Bayardo Morales de Nandaime y eso llamó la atención a los scouts Rolando Fernández y Félix Feliz.
“Con el tiempo, ellos comentaron que yo era testarudo, que no me rendía fácil y eso fue clave para que me dieran la oportunidad. Me llevaron a Dominicana y me firmaron. El bono fue casi simbólico, pero yo quería un chance”, señala Everth.
REALIDAD SORPRENDENTE
Ahora Cabrera tiene nombre en el beisbol, flexibilidad financiera, una familia que lo apoya y muestra un liderato en robos en la Liga Nacional (44), como la última de sus conquistas, pero nada le ha sido fácil.
¿Siempre ha habido obstáculos?
– “A Panamá tenemos que ir con la mentalidad de ganar. Los rivales no son fáciles, pero tienen que emplearse a fondo si nos quieren derrotar. Yo pienso que con lo que tenemos a mano, vamos a armar un buen equipo y ojalá Dios nos ayude a traer el pase para el Clásico Mundial”, señaló.
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Todo el tiempo. Yo no he tenido respiro, pero todo lo que me ha pasado, me ha permitido fortalecer mi carácter. Cada tropiezo me ha hecho más fuerte. Yo no me rindo fácilmente. Lucho bastante.
¿Tu infancia fue también difícil?
Fue dura. A los 8 años mis papás se divorciaron y me crié con mi mamá y mis abuelos. Mi mamá luchó para llevar la comida a la mesa. A veces arroz, frijoles y queso. Y cuando se podía carnita o pollo.
¿Y qué hacías cuando eras un niño?
Estudiar y vagar. Eso es lo que uno hace en los pueblos cuando está chavalo. Decía que iba a la escuela, pero me iba al campo de beisbol. El día que me probaron los Rockies, supuestamente andaba en la escuela.
¿En Dominicana fue dura la cosa?
También. Yo a menudo escuchaba que yo era muy chiquito, que había muchos otros mejores que yo. Y muchas cosas más, pero yo tenía hambre y lo sigo teniendo. Y sé que más que talento, he tenido corazón.
En las Grandes Ligas
¿Cuándo te sentiste un big leaguer?
Lo mejor que me ha pasado, fue ser tomado por los Padres en la Regla 5. Yo ni sabía que era eso, pero cuando me lo explicaron, me dije, ‘ya estoy en las Grandes Ligas’. Y me empeñé en hacer el equipo y lo logré.
Lo hecho, ¿va a tono con tus deseos?
Pienso que voy bien, que he respondido a las expectativas, pero yo quiero más. Solo le pido a Dios que me dé una temporada completa con salud y consistencia. Creo que ahí se verá de lo que soy capaz. No lo digo por alardear. Es solo confianza en mí.
¿Y de qué sos capaz, creés vos?
De batear más de .280, de robar unas 70 bases y jugar una mejor defensa. Sé que esas metas no son fáciles, pero yo me siento capaz de lograrlas. Y voy a trabajar duro para eso. Ese es mi objetivo en el 2013.
¿Qué significó el liderato en robos?
Fue un premio a mi empeño y al trabajo de todos los días. De igual manera, fue una forma de corresponder a la confianza que ha tenido conmigo el mánager Bub Black. Fue, pues, un estímulo para mi carrera. Y eso me tiene motivado para el 2013. Por eso trabajo desde ahora para mejorar en todo.
UNA LUCHA DE TODOS LOS DÍAS
¿Ya te sentís establecido?
Estar en las Grandes Ligas es una lucha de todos los días. El pasado es importante, te otorga respeto y algunas consideraciones, pero uno tiene que producir cada día. Es como defender su lugar en todo momento. La competencia es grande y nadie tiene su lugar fijo. Hay que ir a pelear siempre.
Tu robo al home nos impactó…
Creo que a mí también. Cuando lo miro en vídeo, me da cierto escalofrío, como si me pudieran hacer out en el vídeo y pierde el equipo. Pero gracias a Dios, todo salió bien y eso nos ayudó a ganar ese partido.
¿Qué vas a trabajar específicamente?
Tengo que reducir mi cantidad de ponches. Si mejoro eso, debo embasarme más y entonces tendré más oportunidades para salir de robo. Y como te dije, mi meta es llegar algún día a unos 70 robos.
¿Has sentido el afecto de la gente?
Sí, mucho. Y estoy agradecido. Me siento como que vivo un sueño. Después de una operación en el tobillo, de problemas para batear y defender bien, logré mejorar este año y la gente lo ha valorado bastante.
¿Cómo te manifiestan el cariño?
Me dicen palabras que me animan, que no me descuide, que aún puedo mejorar más y muchas otras cosas. Me piden que una firma o una foto y yo les respondo de la manera más amable que yo puedo.
¿Imaginaste lo que estás viviendo?
Sí, así lo imaginé. A pesar que muy pocos creían en mí, yo sí creía que era capaz de sobresalir. Sé que me falta mucho para ser una estrella, pero cada día trabajo para ser el mejor jugador posible. Yo mismo sé que tengo más deseos que habilidades, pero mi mayor fortaleza ha sido mi corazón, jamás me rindo. Yo tengo hambre todavía. Lo mejor, aún no ha llegado.
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