Cuarenta y una personas murieron cuando un atacante suicida detonó sus explosivos frente a una mezquita donde estaban reunidos altos funcionarios regionales en el norte de Afganistán, durante una importante festividad musulmana. Los funcionarios escaparon ilesos y muchos de los muertos fueron policías y soldados. La selección de blancos sugiere que los insurgentes se vuelcan cada vez más contra las autoridades.
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