Detroit/ AP
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Este no fue el libreto que los Tigres de Detroit habían previsto para la Serie Mundial, sobre todo tras despachar sin piedad a los Yanquis de Nueva York, con Justin Verlander a la cabeza de una rotación dispuesta con el orden que apetecían y todo un pelotón de toleteros que se relamían para hacerse festín con un par de abridores que eran interrogantes. En cambio, los Gigantes de San Francisco están arriba 2-0 tras rasguñar sus victorias con una mezcla de picheo dominante, el rugido de tres jonrones de Pablo Sandoval y una defensa inmejorable.
Los Gigantes pueden señalar al desenlace del segundo juego como ejemplo de que no es tan necesario contar con el ganador de la Triple Corona y otros artilleros cuando te las arreglas para anotar tus únicas dos carreras mediante una roleta de doble matanza y un elevado de sacrificio.
“No era lo que esperábamos”, dijo Miguel Cabrera, el ganador de la Triple Corona y quien se fue de 5-1 con una remolcada por los Tigres en los dos primeros juegos en San Francisco. “La realidad es que no nos están saliendo las cosas. Debemos dar un giro de 180 grados”.
Después del trabajo magistral de Barry Zito y Madison Bumgarner en los primeros dos juegos, los Gigantes ahora recurren a sus dos mejores abridores para lo que sigue. Ryan Vogelsong irá al montículo en el tercer duelo ante Aníbal Sánchez de los Tigres. Matt Cain está anotado para el cuarto el domingo contra Max Scherzer.
“Es ventaja, pero esto no se ha acabado”, advirtió Marco Scutaro, el segunda base venezolano de los Gigantes.
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