Al menos 99 oficiales de la Policía de Honduras, entre ellos 24 comisionados y comandantes, quedaron sin mando, en medio de un proceso de depuración de la institución, a la que con frecuencia se vincula a la criminalidad extrema que vive el país.
El director del cuerpo policial hondureño, Juan Carlos Bonilla, dijo que los altos oficiales “pasaron a situación de disponibilidad” (sin actividad) a partir de esta semana y que “dentro de un año recibirán su cesantía y separación definitiva de la Policía”.
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