HABANA/AFP
Cuba celebró sus elecciones municipales, un proceso sin sorpresas ni candidatos opositores, que los simpatizantes del gobierno interpretan como un “apoyo” a las reformas de Raúl Castro y la oposición desestima con llamados al abstencionismo.
El domingo 28 se realizará una segunda vuelta en aquéllas circunscripciones donde algún candidato no supere el cincuenta por ciento de los votos en esta jornada.
Los comicios generales se realizarán antes del 24 de febrero próximo, fecha en que tradicionalmente se forma el nuevo Parlamento, que elige entre sus 31 miembros al Consejo de Estado, encargado de elegir al presidente, cargo que ocupa Raúl Castro, desde 2008.
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“Este ejercicio democrático de nuestro pueblo significa también un apoyo a los acuerdos del VI Congreso del Partido Comunista (PCC, único) en abril de 2011, que aprobó las reformas del mandatario”, dijo a la televisión local la ministra de Justicia, María Esther Reus.
Más de 8.5 millones de cubanos mayores de 16 años (de una población de 11.2 millones) fueron llamados a votar el domingo para elegir a 14,500 concejales, a partir de una nómina de más de 50,000 candidatos que fueron electos en asambleas de barrio, a mano alzada.
Vestido con su uniforme de general, Raúl Castro acudió muy temprano a votar, según imágenes difundidas por las televisión local.
SISTEMA ELECTORAL
El sistema electoral rige desde 1976 y establece el voto como un derecho ciudadano no obligatorio que ejercen todos los mayores de 16 años, incluyendo los miembros de los cuerpos armados, excepto presos.
Las autoridades lo defienden como el “más democrático y transparente”, pero los opositores lo descalifican asegurando que si bien el gobernante Partido Comunista no postula candidatos, sí supervisa el proceso y se asegura, con su influencia y el voto de sus militantes y simpatizantes, que ningún disidente resulte ni siquiera postulado.
Los disidentes marcan su desacuerdo con el abstencionismo, votando en blanco, o escribiendo consignas antigubernamentales en las boletas, pues el voto es secreto.
“Las Damas de Blanco no tienen una estrategia conjunta en cuanto a las elecciones, personalmente creo que se trata de más de lo mismo y que no hay que hacer nada en las urnas, porque a fin de cuentas nada cambia”, dijo Berta Soler, líder de ese grupo opositor femenino.
“El gran problema de las elecciones en Cuba es que la gente no cree que de ellas vaya a surgir cambio alguno, transformación alguna, declara la bloguera opositora Yoani Sánchez en su cuenta twitter.com/yoanisanchez.
Otros pobladores expresaron estar más interesados en conocer sobre las elecciones de EE. UU. que en las de su propio país.
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