Amalia del Cid y Roy Moncada
Chatarras amarillas de veinte años de edad siguen rodando por las calles de Managua, mientras en el parqueo de Alba Transporte 120 buses duermen el sueño de los justos, a la espera de la orden presidencial que los ponga a circular.
Se suponía que los últimos buses rusos, con los que se terminaría de modernizar la flota de 856 unidades de la capital, serían entregados en julio. Eso anunciaron el pasado junio funcionarios del Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtramma).
- dólares pagarán los transportistas por cada bus ruso, en un plazo de diez años. Todos los buses fueron donados por Rusia. Las rutas que no han sido renovadas son: 159, 165, 167, 169, 170, 175 y 165 (de otra cooperativa).
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Hoy, en mitad de octubre, lo único que se sabe es que “tal vez en esta semana” los transportistas se sienten a platicar con el Gobierno acerca de las siete rutas que todavía no han renovado sus buses, según dijo Danilo Sánchez, presidente de la Unión Regional de Cooperativas de Transporte Colectivo (Urecootraco).
Ya hay molestia entre los buseros que esperan unidades rusas. Y algunos despotrican contra el Gobierno, acusándolo de hacer lo que le da la gana y de no estar pagando ni un centavo por las viejas unidades que son transformadas en “Chayo-buses” y empleadas en el traslado de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC). Sin embargo, omiten sus nombres por miedo a sufrir represalias.
No así Eduardo Morales, de la cooperativa Camilo Chamorro, que tiene la ruta 170. Él señala al presidente inconstitucional Daniel Ortega de estar “haciendo el ‘bisne’ a su gente” y “llevando al cuento” a los transportistas.
“Tiene un año de estar diciendo que mañana, que el otro mes, que la otra semana”, se queja.
CALIDAD CERO
Para Morales, un bus amarillo reparado, con todo y lo viejo que pueda ser, es mejor que un autobús ruso (la mayoría de estos buses ya da muestras de deterioro prematuro).
“Pero esto es lo que te está dando él y tenés que agarrarlo a huevo. Si no te aparta y pone a otro y se acabó”, lamenta.
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