DAMASCO/AFP
Catorce soldados murieron ayer en una emboscada de los rebeldes en la provincia de Jirba, Deraa, en el sur, después de una sangrienta jornada para el ejército del régimen, que el jueves perdió a 92 soldados.
El número de bajas por día es de unas veinte, lo que suma cerca de diez mil soldados muertos desde que comenzó la revuelta en marzo de 2011, mientras que hay un número casi igual de heridos, según una fuente hospitalaria, que en agosto dio cuenta de más de ocho mil soldados muertos.
El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) informó que la violencia dejó ayer 96 muertos: 41 soldados, 27 rebeldes y 28 civiles. El jueves murieron 248 personas.
Según el OSDH los rebeldes interceptaron un mensaje de radio del comandante de la base de Wadi Daif, la más importante de la zona, pidiendo ayuda. Este organismo indicó que los rebeldes capturaron a 256 soldados en una semana de combates en Jirbet el Joz y otras localidades de la región de Jisr el Shughur, en esta misma provincia.
TENSIÓN EN FRONTERA
Un avión caza turco obligó ayer a un helicóptero sirio que se acercó demasiado a la frontera entre Siria y Turquía a alejarse, según un responsable turco.
Las relaciones entre Turquía —mayoritariamente sunita y dirigida por un gobierno islámico conservador— y Siria, gobernada por una minoría alauita, alcanzaron su peor nivel después de que cinco civiles turcos murieron el 3 de octubre en un pueblo fronterizo, por un obús sirio.
El miércoles la tensión entre ambos países aumentó cuando Turquía interceptó un avión civil que iba de Moscú a Damasco, del que Turquía informó que llevaba “municiones” de un fabricante ruso.
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