Rezaye Álvarez M.
Con proyectos eólicos como Eolo, Nicaragua avanza en su misión de cambiar la matriz de generación energética con energías limpias y más baratas que permitan disminuir su dependencia de combustibles fósiles para la producción.
Según el gerente país de Eolo, Sean Porter, Nicaragua es un país ideal no solo para generar energía eólica para satisfacer la demanda nacional, que va de 500 megavatios durante el día, a 300 megavatios por las noches, sino también para vender energía a otros países de la región.
Para concretar esta idea, Porter planteó que es necesario dejar claros dos aspectos: que la línea del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac) sea habilitada y comisionada; como segundo aspecto es necesario un marco jurídico regional que permita hacer contratos a largo plazo no solo entre países, sino también entre plantas generadoras ubicadas en un país vendiendo energía a otro.
Hasta ahora en Nicaragua la inversión para proyectos de generación de energía eólica ha alcanzado los 350 millones de dólares; según Porter, esta suma ha sido invertida durante los últimos cinco años y está distribuida en los cuatro parques eólicos: Amayo I y II, Blue Power y Eolo, quienes una vez estén funcionando van a generar más de cien megavatios.
Según el economista Mario Arana, gracias a estos proyectos eólicos el ahorro en la factura petrolera será de entre 50 y 60 millones de dólares anuales.
Arana coincidió con Porter sobre la necesidad de crear un marco normativo que facilite el comercio a través de la Siepac.
La demanda energética en Nicaragua ha experimentado un crecimiento anual de entre el tres y seis por ciento, siempre ligado al ritmo de crecimiento económico y es en dependencia de esto que se puede evaluar la necesidad de nuevos proyectos de energía limpia.
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