Roy Moncada
Las inconformidades de las cooperativas de buses empiezan a sonar. La cooperativa Parrales Vallejos, protagonista de violentas protestas en la década pasada, se pronunció inconforme con la actuación “ilegal” de Francisco Alvarado, director del Instituto Regulador de Transporte del Municipio de Managua (Irtramma).
“Nos exige renovar el certificado de operación cada tres meses por los buses rusos y Dina, y la Ley de Transporte dice que es anual”, se quejó Carlos Alemán, presidente de la Parrales Vallejos.
Otro señalamiento fue que el Irtramma les pide que paguen un seguro total de mil dólares anuales para los buses.
Desde agosto del 2011, cuando inició la modernización de la flota de buses capitalinos, que todavía no concluye, el director del Irtramma ha manifestado repetidas veces “el logro de la renovación de unidades”.
Sin embargo, ha callado sobre los efímeros certificados de operaciones y del “autoritarismo para destinar las unidades en actividades del Gobierno sin consentimiento nuestro”, reveló William Silva, presidente de la Cooperativa 21 de Enero, otro inconforme con el Irtramma.
UNIONES QUERÍAN DINERO
Los presidentes de ambas cooperativas que suman 175 socios, repartidos en ocho rutas (108, 109, 119, 103, 116, 118, 105 y 117) comentaron que ayer fue el último día que pertenecieron a las uniones de cooperativas pro-oficialistas.
La Parrales Vallejos, de la Unión Regional de Cooperativas de Transporte Colectivo (Urecootraco), y la 21 de Enero, de la Unión Regional de Cooperativas de Transporte Independiente (Urecootrain), renunciaron debido a que les querían imponer el pago de mil dólares a cada socio “como fondo emergente”.
“El problema es que ellos lo querían controlar —el dinero—, y nosotros estamos en desacuerdo, tampoco nos sentimos representados, por eso a partir de hoy nos separamos de ellas”, anunció Silva.
“Antes nos llamaban y nos preguntaban que cuántas unidades íbamos a poner (para actos partidarios), pero ahora solo nos llaman y nos dicen que se llevarán tantas, y sin decir el precio del viaje ni la ruta”, se quejó Silva.
La línea que seguirán las ocho rutas será no pagar por los permisos de operación trimestrales.
“Queremos una mesa de negociación”, finalizó Silva.
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