Ana Mengotti/EFE
La tercera reelección consecutiva del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el que más tiempo lleva en el poder de los actuales presidentes latinoamericanos, parece despertar el interés de otros a seguir sus pasos.
En las 72 horas posteriores al triunfo electoral de Chávez, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, expresó que tiene el respaldo de su familia para presentarse a la reelección, en febrero, aunque aclaró que la decisión será de su movimiento político Alianza País (AP). “Hay altas probabilidades de que me nominen a mí”, aseveró Correa en entrevista con la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión (AER).
Correa recibió la banda presidencial en 2007, pero al cabo de dos años en el poder se celebraron nuevas elecciones bajo las reglas de una nueva Constitución que permite por una sola vez la reelección presidencial, así que puede ser candidato.
En la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE), Chávez bromeó: “No le recomiendo a nadie que sea vicepresidente de la República” al asegurar que no es “cosa fácil” aguantarlo.
Chávez destacó que Maduro “ha sido un gran servidor público” desde su paso como diputado del Parlamento hasta su cargo como canciller, que inició en 2006.
“Mira dónde va Nicolás, el autobusero. Nicolás era chofer de autobús en el metro y cómo se han burlado de él, la burguesía se burla”, señaló el mandatario venezolano al recordar el pasado laboral de Maduro, quien llegó a liderar un sindicato de conductores del metro de Caracas.
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En Argentina se han incrementado las voces de los que reclaman un cambio constitucional que permita a Cristina Fernández buscar un tercer mandato.
“No tendría que haber ningún impedimento legal para la voluntad popular”, dijo esta semana el líder piquetero argentino Luis DElía, partidario de una reforma constitucional que abriría la puerta a la tercera elección consecutiva (segunda reelección) de Fernández.
La “re-reelección”, como se conoce en Argentina, no es algo nuevo en la política de ese país. El peronista Carlos Menem (1989-2000) coqueteó con la idea de volver a cambiar la Constitución, que había sido reformada a instancias suyas en 1994 para permitir que el jefe del Estado pudiera ser elegido por un segundo periodo, pero la idea no cuajó y no pudo presentarse a las elecciones del 2000.
Sí lo hizo en las del 2003 y fue el más votado en la primera vuelta, pero renunció a competir en la segunda debido a los malos pronósticos y Néstor Kirchner, el otro contendiente, fue declarado ganador sin que se celebrara la nueva ronda.
Para que la peronista Fernández pueda presentarse habría que rescatar la idea de Menem.
Mientras, en Chile una encuesta del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC) reveló ayer que si las elecciones fueran hoy, la exmandataria Michelle Bachelet sería la más votada, con un 43 por ciento de respaldo. Bachelet aún no ha dicho si peleará por la presidencia o no, en 2013.
Tampoco el expresidente de Paraguay, Fernando Lugo, puede volver a ser candidato en las elecciones de abril si se toma al pie de la letra la Constitución paraguaya, que prohíbe la reelección de los presidentes, que solo pueden tener un mandato de cinco años.
Él alega que como fue destituido por el Parlamento en junio pasado no pudo completar su mandato, que hubiera terminado en agosto de 2013 con el traspaso del poder al ganador de las elecciones de abril de ese año. El presidente de la Corte Suprema de Paraguay, Víctor Núñez, reiteró ayer que, de acuerdo con la Constitución, Lugo solo podría competir por un puesto en el Senado.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, asumió su primer mandato en 2006 y obtuvo un segundo mandato en 2009, con nueva Constitución, que al igual que en Ecuador establece la posibilidad de una sola reelección.
Morales cree que el contador se puso en cero después de la aprobación de la Constitución, lo que a su juicio le permite buscar la reelección en 2014, pero la oposición opina lo contrario, así que en su día el Tribunal Constitucional deberá pronunciarse.
En Nicaragua, Daniel Ortega asumió en enero su tercer mandato presidencial y el segundo consecutivo en medio de una polémica aún no zanjada acerca de la constitucionalidad de su candidatura en las elecciones de noviembre de 2011.
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