Nectalí Mora Zeledón
Los clásicos nacionales entre el Diriangén y Real Estelí, de la Primera División son partidos de alto riesgo. Las pleitos entre aficiones, o contra la Policía, son probables. El pasado domingo no fue la excepción.
Luego que el Tren del Norte doblegó 2-0 al Diriangén y lo dejó sin posibilidades de clasificar a la Cuadrangular del Torneo de Apertura del Campeonato Nacional, los antimotines se movilizaron para controlar a un grupo de personas que lanzaban piedras al bus del Estelí.
Sin embargo los protagonistas no fueron miembros de la barra diriambina, la afición más fiel del equipo, o los de la tribuna norte. Cuando comenzó todo, ambos grupos se encontraban dentro del estadio.
“Esa gente que estaba tirando piedras no son aficionados”, reitera Danilo Abud, presidente del Diriangén. “Son vagos de un barrio bien conflictivo que está cerca del estadio Cacique Diriangén. Nosotros siempre le hemos dicho a la Policía y la Fenifut que no pertenecen a la barra del equipo”, sostiene el dirigente.
“El visor de Fenifut estaba ahí vio todo. Me dijo que el plan de seguridad lo echó a perder la Policía con su abuso de autoridad”, cuenta el presidente del Diriangén, quien ayer iba a solicitar una explicación.
La Fenifut todavía no se ha pronunciado al respecto.
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