A una sola voz, las madres, esposas e hijos de los 41 taxistas detenidos y acusados de obstrucción de funciones y exposición de personas al peligro, denunciaron ayer ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), que las autoridades policiales y judiciales, están “jugando con su dolor”, al prometerles la libertad de los acusados y luego incumplir.
“Nos tienen en sosobra, nos torturan al decirnos que nos los van a entregar y luego no cumplen. Nuestros hijos están traumatizados, sin comida, sin ir al colegio, porque ellos son el único sustento del hogar”, dijo María Ruiz, esposa de uno de los reos.
Las mujeres visiblemente angustiadas y enfurecidas al sentirse burladas por las autoridades policiales, demandaron al presidente de facto Daniel Ortega, libertad y trato humano para los acusados.
También denunciaron maltrato de parte de la Policía a los detenidos, porque además de golpearlos no les permiten tener comunicación con ellos y no les proporcionan información sobre la salud de los que están enfermos.
“Mi hermano Andrés García fue intervenido anoche de emergencia en el hospital Carlos Roberto Huembes, donde le extirparon un testículo, producto de los golpes recibidos de parte de la Policía y no fueron capaces de quitarle las esposas cuando lo atendían en emergencia”, denunció Melania García.
Geysa Ortiz, esposa de García, expresó que uno de los policías custodia manifestó que “esto es una lección para que aprendan a no andar levantando huelga”, en respuesta a su reclamo por el trato inhumano que le han dado a los detenidos.
La detención de los taxistas se dio el pasado 1 de octubre, después de protagonizar un enfrentamiento con miembros de la Policía Nacional, en el sector de Metrocentro, cuando se encontraban haciendo una protesta en solicitud de subsidio para el combustible y otras demandas del sector.
Marcos Carmona, representante de la CPDH, expresó que la Policía Nacional les había prometido una entrada a la DAJ, para constatar el estado físico de los detenidos, pero les mintió porque no los dejaron entrar ni les contestan los celulares. “La Policía se volvió represiva, son mentirosos, y se vuelven violadores de derechos humanos y opresores”, recalcó Carmona.
Los familiares y compañeros del volante se plantaron desde primeras horas del día en las oficinas de la CPDH, en espera de la ansiada notificación de libertad, pero llegaron las 4:00 de la tarde y no llegó.
La solidaridad no se hizo esperar entre las afectadas, que llegando las 12:00 del mediodía compartían alimentos, entre sus hijos para mitigar el hambre en la larga espera. LA PRENSA buscó la versión de la Policía, pero no atendieron celulares en divulgación y prensa de la institución.
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