EFE y AFP
Los militares fueron puestos a la orden de la Justicia junto con las armas para que sean investigados. Según Pérez Molina, el detonante de la violencia fue que “un guardia de seguridad privada” que custodiaba un camión comercial, y quien también fue entregado a las autoridades, disparó contra la muchedumbre supuestamente para abrirse paso.
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Activistas humanitarios y la jerarquía religiosa de Guatemala exigieron este sábado a las autoridades que se castigue a los responsables de la muerte de seis indígenas el pasado jueves, durante una protesta callejera en el noroeste del país que dejó decenas de heridos.
La Fiscalía de Guatemala ya recibió los informes de las necropsias realizadas a las seis víctimas, que fueron inhumadas este sábado en el departamento de Totonicapán.
Los confusos hechos del jueves pasado, que involucraron a cientos de manifestantes y a contingentes militares antidisturbios, dejó al menos seis indígenas muertos, 34 heridos, 30 de ellos de bala, así como ocho soldados con golpes y rasguños, de acuerdo a la información disponible.
El director del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), Jorge Cabrera, dijo a periodistas que aún no se puede revelar el tipo de munición que provocó la muerte de las seis personas y que los único que se puede confirmar es que presentan heridas de bala.
ONU ENVÍA OBSERVACIÓN
La oficina de derechos humanos de la ONU en Guatemala envió observadores a Totonicapán.
La misión verificará “la situación para que se aplique debidamente la justicia y se garantice el respeto a la vida y la integridad física de todas las personas, particularmente en situaciones de conflictividad social”, anunció la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Guatemala (OACNUDH). En el comunicado, se condenan las muertes violentas.
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