CARACAS/AP
Luis Gustavo Marín, jefe de seguridad de un magistrado de 49 años y firme partidario del presidente Hugo Chávez (1999-2012), teme que el candidato opositor Henrique Capriles ponga en marcha una violenta purga de “chavistas” que trabajan en el gobierno.
“Yo pienso que seríamos presa de una cacería porque ellos (la oposición) lo han dicho pues… Una demostración del modelo de gobierno que ellos van aplicar lo demostraron en el año 2002, el 11 de abril con el golpe de Estado que le dieron al comandante presidente Hugo Chávez”, dijo Marín al referirse a que el mandatario interino, Pedro Carmona, disolvió la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia y derogó la Constitución, y un paquete de leyes.
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Si Chávez se impone, Dunia Nessi, una contadora de 62 años, teme que la situación de inseguridad se desborde y que tenga que emigrar del país como lo hicieron sus dos hijos y unos 500,000 venezolanos en la última década. “Tu aquí no sabes ni siquiera que va a pasar mañana o dentro de cinco minutos. Aquí pueden venir a expropiar hasta el apartamento y meter aquí cuatro familias más”.
Fuera de la situación de inseguridad, de perder sus trabajos o beneficios logrados si votan por uno y otro candidato, los venezolanos también temen violencia por el nivel de confrontación política de la campaña si los resultados electorales dejan un margen estrecho entre ambos candidatos.
Ambas campañas han utilizado el temor como estrategia de persuasión: Capriles se ha comparado con el David que libra una lucha contra el “Goliat” Chávez, mientras que el caudillo usa epítetos para referirse a su opositor, como “majunche”, (de mala calidad).
Chávez ha sido más asertivo en avivar los temores al construir un mensaje que advierte de un caos inminente si su gobierno no es reelegido, y que incluye la interrupción de programas sociales, la privatización de la empresa de petróleos PDVSA y una cacería de brujas contra los funcionarios chavistas.
Una encuesta realizada en abril de 2011 entre 2,000 personas, financiada por una entidad que depende de la orden católica Compañía de Jesús en Venezuela, arrojó que 42.6 por ciento de los venezolanos pobres tiene miedo de hablar de política.
“Si tu sumas ese miedo político al miedo ya habitual, al miedo rutinario de venimos sintiendo los venezolanos desde que la criminalidad se ha convertido en un serio peligro para la colectividad, entonces te imaginas una colectividad que tiene una matriz de miedo muy importante”, manifestó el politólogo Luis Salamanca, quien dirigió el estudio.
Salamanca indicó que el porcentaje de indecisos en todas las encuestas en los últimos meses, entre el 5 y 18 por ciento, tiene algo que ver con las percepciones de temor que tienen algunos venezolanos que “se han refugiado en la indecisión como un mecanismo de protección”.
Chávez ha pintado el panorama de una Venezuela que volverá al pasado de sus clases sociales estratificadas. Repite casi todos los días que un nuevo gobierno botará a la basura sus programas sociales que cuestan 1,000 millones de dólares al año, pagados por los ingresos de las exportaciones petroleras en la última década pese a que Capriles se comprometió públicamente a no hacerlo.
Los críticos de Chávez dicen que los mensajes de su campaña están diseñados para obligar a la gente a respaldar al presidente y han sembrado preocupación de perder empleos dado que muchos dependen de la membresía a un partido.
Muchos recuerdan cuando, en 2004, varios empleados públicos fueron presuntamente despedidos luego que el fallecido diputado oficialista Luis Tascón publicara listas de personas que firmaron un referendo contra Chávez, quien en 2005 pidió públicamente a sus gobernadores, alcaldes y ministros “archivar y enterrar esa famosa lista.
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