Ramón García Gibson (*)
Tomando como base la situación inestable que están atravesando algunas economías de Europa, así como el que muchos otros países hasta ahora no cuentan con instrumentos viables para regularizar sus mercados internos, el riesgo de la utilización de recursos de procedencia ilícita puede ser un peligro latente.
Es importante señalar que debido al mejor estado de sus economías, en comparación con los problemas que atraviesan otras en diversos continentes, el atractivo que hoy representan algunos de los mercados latinoamericanos para invertir grandes capitales en países de la región, puede representar un riesgo de que importantes volúmenes de dinero del crimen organizado intenten acceder al hemisferio, lo que requiere de un análisis profundo sobre la procedencia de dicho dinero en cada inversión.
Dentro de los países de la Ex URSS de acuerdo a la calificación de “Estados fallidos índice 2011”, Georgia ocupó un lugar bajo debido, entre otros temas, a la presencia de zonas de conflicto. Dicho índice evalúa el nivel de la incapacidad de las autoridades para controlar la integridad del territorio así como para evaluar la situación demográfica, política y económica de los países.
En el último reporte de evaluación que realizó a Georgia el Comité de Expertos sobre Medidas de Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo (Moneyval), publicado en 2007 y preparado por la Dirección de la Secretaría General de Asuntos Jurídicos DG1, dicho organismo detectó que el crimen organizado y corrupción continúan siendo los puntos relevantes a ser atendidos por las autoridades.
Las fuentes principales de ingreso ilegal se considera que son generadas por el contrabando, evasión fiscal, fraude, soborno, apropiación indebida y malversación de fondos así como abuso de poder por funcionarios públicos. Varios grupos organizados, e inclusive funcionarios bancarios, han sido involucrados en casos de lavado de dinero y llevados ante la corte. Las autoridades de Georgia no identificaron algún grupo terrorista operando dentro del territorio controlado por el gobierno pero reconocieron que el país puede ser utilizado como uno de tránsito por terroristas.
También se planteó la necesidad de implementar un sistema para la detección de la transportación transfronteriza de dinero e instrumentos negociables. Desconozco si los puntos arriba mencionados han sido superados en su totalidad pues no he localizado algún documento posterior a dicha evaluación que lo demuestre, pero en caso de que las observaciones persistan sería muy preocupante.
La Secretaría Permanente del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), presentó un documento informativo en junio de 2012 acerca de la situación actual y áreas de oportunidad en las relaciones económicas entre los países de nuestra región y las naciones del Medio Oriente. En dicho estudio consideran también a Georgia, Armenia y Azerbaiyán como parte del Medio Oriente por razones geopolíticas y comerciales, pues mantienen importantes lazos con países como Turquía, Irán e Irak.
Entre las relaciones de Georgia con países de Latinoamérica se destacan en dicho documento las de Costa Rica, que cuenta con acuerdos firmados con Georgia en materia de cooperación económica y comercial, técnica, científica, cultural, y en materia turística; México, que ha establecido acuerdos con Georgia que cubren áreas como cooperación en materia de aduanas, agricultura, cultura, educación, técnica y científica, económica y comercial, fiscal y turismo, y Brasil, que ha suscrito acuerdos bilaterales con Georgia en áreas de cooperación en materia agrícola, agua, de ciencia y tecnología, cultural y educativa, formación profesional, judicial, medio ambiente, protección fitosanitaria y veterinaria, y transporte.
Es un hecho que, como todos los países, las economías latinoamericanas requieren de inversión extranjera directa, pero definitivamente dicha inversión debe provenir de fuentes lícitas. También es importante señalar que atrayendo inversiones de países que requieren desesperadamente del apoyo de capitales extranjeros para poder solucionar sus problemas internos se puede poner en riesgo la estabilidad de la economía de la región, así como generar problemas de seguridad nacional al correr el peligro de que dichas inversiones estén contaminadas con dinero de origen dudoso.
En este orden de ideas a pesar de tener muchas ventajas y por consiguiente cada país la anuncie como un gran logro, la inversión extranjera directa requiere ser técnicamente analizada y monitoreada con el objetivo, entre otros, de tener plena claridad en cuanto a su origen, sobre todo en estos tiempos en que el combate contra la delincuencia organizada transnacional y el terrorismo deben ser una prioridad.
Un problema que veo para realizar dicho análisis de forma adecuada está en que las autoridades de algunos países, como el caso de México, encargadas de la admisión, reglamentación y medición de dicha inversión, deberían tener mayor comunicación con las que previenen y combaten el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo. Ya lo decía Ralph Waldo Emerson, escritor, filósofo y poeta estadounidense “El dinero a veces resulta demasiado caro”.
(*) Esta columna es publicada los lunes en El Financiero de México. [email protected]
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