Mabel Calero
Francisco y Horacio Morra, de 14 y 15 años respectivamente, llegaron hace diez años al centro de protección Hogar de Gloria de Jinotepe. Ahí encontraron afecto, protección, educación, salud y sobre todo la familia que nunca tuvieron.
Horacio solo logra recordar su infancia en los campos del centro, no recuerda a sus padres, ni por qué llegó al lugar y no tiene la inquietud de conocer a sus progenitores.
Este hogar existe desde hace 12 años, cuando el Ministerio Alcance Mundial Evangelístico de los Estados Unidos vio la necesidad de crear un centro para los niños huérfanos que no tienen el respaldo de ningún familiar.
Ángela Gabriela Zamora, directora del Hogar, afirma que a diario la lucha es titánica, porque la mayoría de los niños tienen cambio de comportamiento debido a la carencia de afecto en la niñez.
“Nosotros nos encargamos de darle protección a los niños que sufren maltrato, abandono, abuso sexual y violencia doméstica, nosotros trabajamos con el Ministerio de la Familia quien envía a los niños y aquí le damos estudio, comida, vestuario, aparte se les enseña inglés y computación”, sostuvo Zamora.
DE LA CARIDAD
Actualmente en el Hogar hay 18 niños, 14 seminternos que salen los fines de semana para visitar algún familiar y cuatro permanentes. Sobreviven de las donaciones de organismos no gubernamentales, sin embargo una de las mayores necesidades es la ropa para los niños.
“Este hogar ha ayudado en la formación de muchos niños, que ahora uno los ve como profesionales y se llena de orgullo. Desde que se fundó el centro uno de los principales objetivos es que estos niños no se queden si estudiar solo porque no tienen padres o algún familiar que los respalde, sabemos que para muchos es difícil porque crecen con resentimiento”, dijo la funcionaria.
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