Un abanico de alternativas surrealistas nos ofrece el cine y la televisión. Soñar no es pecado y trabajar con esmero para hacer realidad todo cuanto se desea no es un delito, sino lo correcto y viable.
Lo errado podría estar en querer más de lo alcanzable, plantearse objetivos que no se pueden lograr y vivir insatisfechos con nuestra vida real, por desear un mundo que no existe más que en las telenovelas y películas, como nos lo manifiesta Ana Salgado en: ¿Por qué nos comparamos?, su columna de hoy.
Obviamente, sabemos que no se puede vivir de fantasías todo el tiempo, y que la realidad trae consigo muchas satisfacciones, tal como nos lo demuestra Estefania Lacayo, una joven diseñadora de modas y accesorios, quien encuentra en la ilusión y anhelo su inspiración artística. Su más reciente colección, la cual presentará en Nicaragua Diseña 2012, es la prueba fehaciente.
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